miércoles, 10 de junio de 2026

Excepcional concierto de la Orquesta Mondragón.

Lo que Javier Gurruchaga y su Orquesta nos hicieron vivir en la tarde-noche de ayer, fue inenarrable. Fue un concierto tan magnífico, que para quienes vivimos juergas gloriosas con sus atemporales canciones, pareciera que éramos aún unos chavales. Sigue teniendo la misma voz, los mismos gestos y la misma clase que hace 50 años; y además, es todo un señor. Quienes llenamos la Plaza de España ayer, disfrutamos como pocas veces lo hemos hecho. Todos y todas bailamos, cantamos, brincamos y disfrutamos hasta la extenuación, con tal embeleso, que no existía nada más allá del concierto. Pero lo que Javier Gurruchaga no sabe, es que a cincuenta metros del escenario en el que actuó, en el mítico Bar Gabino, varias generaciones compartimos fiestas extraordinarias y dignas de envidia -aquí yo pondría “nos corrimos juergas envidiables”; pero el verbo correrse, fuera de España tiene otras connotaciones-, porque a mi caro Amigo “Gabinín” -Chuchi Niño- le encantaban sus canciones. Y para no enrollarme más, solo me queda felicitar a dos javieres: a Javier Gurruchaga, por su espectacular concierto, y a Javier Benito, por hacerlo posible.