Como quiera que la escollera que finalmente aprobó en Pleno el Ayuntamiento de Nájera contemplaba habilitar un cuarto ojo del puente de San Juan de Ortega, y por razones que nadie conoce se hizo otra distinta, la inclinación del talud de la ribera de la margen derecha del río Najerilla quedó muy lejos de las recomendaciones hechas para un funcionamiento óptimo del ecosistema ripario -las riberas funcionales, con pendientes suaves y vegetación, amortiguan el impacto de crecidas y actúan como filtro natural-, ahora mismo están suavizándolo para sembrar césped, y que la Brigada de Obras -no sé si se le puede llamar así: les falta hasta el de la guitarra- pueda segarlo en su momento sin ningún problema.
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