lunes, 22 de junio de 2026

En memoria de los ausentes.

Quiero colgar hoy esta fotografía “sanjuanera”, porque, además de estar en vísperas de San Juan, se acaba de morir Gregorio Gómez, el único de los seis hermanos, conocidos cariñosamente como “los sorianos”, que quedaba vivo.  Los otros dos que están en ella, mi bienamado padre y “Picaha” -creo que es así como se le conocía-, hace tiempo que murieron también. Esta fotografía es muy entrañable para mí por muchas razones. Ya os he hablado en muchas ocasiones de mis buenas relaciones con “los sorianos”, tanto en los tiempos del Chule Chimi y la parada de táxis, como en la vida cotidiana. -Ángel, además, era primo de mi Celineta del alma-. Y refleja fidedignamente lo que eran los Sanjuanes. Pero es que además, después de ese almuerzo, fue cuando Benedicto la lió parda en las Vueltas. Para que veáis el calado de dicha foto, os vuelvo a colgar, en memoria de todos ellos, lo que os colgué hace años.

 ¡A quién se le ocurre!

“Aunque ahora mismo no se acuerde de ello ni San Pedro, hubo un tiempo en el que los sanjuanes fueron muy conflictivos, porque, además de existir cuadrillas de gamberros que no dejaban dar las Vueltas a nadie, carecíamos de las circunvalaciones que actualmente tenemos, y el tráfico rodado, que era muy intenso, tenía que permanecer parado en las calles General Mola (actualmente Arrabal de la Estrella) y San Fernando, hasta que cruzara el Puente de Piedra bailando, el último sanjuanero. En aras de solucionar estos insufribles problemas, el alcalde de turno tuvo la feliz idea de enviar a las vueltas a los municipales (antes conocidos como los serenos), para que, al intimidar con su presencia a los gamberros, se dieran bien las Vueltas en el Paseo, y se agilizara, empujándoles hasta quedar sin resuello, el paso del Puente de Piedra de los bulliciosos y exaltados sanjuaneros. Hasta aquí, todo parece, además de acertado, correcto. Pero vino a resultar (nadie cayó en ello) que entre los serenos se hallaba el más entusiasta sanjuanero, por lo que, a la primera de cambio, Benedicto Hervías, “Morgón”, harto ya de dar brinquitos escondido tras un platanero, se metió en todo el mogollón a dar las Vueltas alrededor del viejo quiosco, con el flamante uniforme de guardia recién puesto. Y no se conformó el insurrecto con dar un par de Vueltas para matar el gusanillo, no; las dio todas enteritas y, no conforme con ello, sin dejar de bailar con el uniforme nuevo, bajó el Paseo, cruzó el Puente de Piedra, atravesó la Calle Mayor, dio las Vueltas en la Plaza de España, y fue a las cinco de la tarde, en lugar de a las dos, al puesto de guardia a hacer el relevo. Enterada la máxima autoridad de semejante suceso, hizo llamar al indisciplinado sereno y, tras adelantarle que por lo que había hecho se le iba a caer el pelo, le preguntó que en qué pensaba cuando se mezcló entre la muchedumbre estando de servicio con el flamante uniforme de guardia municipal puesto. A lo que Benedicto Hervías, “Morgón”, con mucha educación y respeto, contestó “que a quién se le ocurre mandarle a él, sanjuanero mayor del reino, de servicio y con uniforme nuevo, a que vigile cómo dan los demás las Vueltas en el Paseo. Que no se arrepentía de lo hecho, y que, sin ningún género de dudas, aunque con ello se jugara el puesto, cuantas veces lo mandaran, volvería a hacerlo”. Como quiera que, además de ver a “Morgón” en su contestación tan firme y resuelto, los serenos, lejos de intimidar, exaltaban mucho más a los gamberros, el alcalde tomó la sabia decisión de ponerle servicio todos los sanjuanes, pero sin uniforme, como sanjuanero, para que, además de hacer lo que de todas las maneras iba a hacer: dar las vueltas, condujera a los sanjuaneros durante el peregrinaje hacia la Plaza de España, con su infinito y contagioso amor a estas benditas fiestas, a paso ligero. Y a partir de aquel año, y hasta que se hizo la primera circunvalación, gracias al entusiasmo de este gran sanjuanero, los najerinos la gozamos como enanos en San Juan y San Pedro, sin dar motivos de cabreo, ni a alcaldes, ni a serenos, ni a viajantes, ni a camioneros.” Mi más afectuoso abrazo a los ocho.

domingo, 21 de junio de 2026

Aviso muy importante.

El Ayuntamiento de Nájera, además de darnos sabios consejos para evitar los golpes de calor, pone a nuestra disposición las piscinas de verano totalmente gratis mañana, lunes 22, y el martes, 23. Y yo me tomo la licencia de añadir, que como vamos a sufrir temperaturas cercanas a los 40 grados hasta el próximo jueves 25, sería conveniente que las Vueltas de San Juan, cuando se dirijan hacia la Calle Mayor, se dieran con más rapidez que otros años en el trayecto del Paseo de San Julián y el puente de San Juan de Ortega. Una vez en la Calle Mayor y en la plaza de España, ya se encargarán de refrescarnos.

sábado, 20 de junio de 2026

Un San Juan adelantado.

La peña Juventud de Nájera nos ha regalado hoy un San Juan adelantado. Con tormenta de verano y todo. Cuando he salido a hacer fotos esta tarde he envidiado con toda mi alma no tener veinte años para fundirme en ellos. Calles, plazas, bares, terrazas, descampado, todo estaba repleto de peñistas cantando, bailando y bebiendo -¡faltaría más!-, cual si fueran las fiestas de San Juan. Disco Dido ha reunido en la calle descampado a centenares de peñistas, con el bingo y su buena música, y todos los bares de alrededor han hecho el agosto en junio. Espero que esta pequeña tormenta no vaya a más, y todos y todas disfruten de esta envidiable fiesta en bendita hermandad. 


Nájera hierve y no es por el calor.

La Concentración de Peñas 2026 ha hecho que nuestra ciudad esté hirviendo de algazara y diversión. La emoción que uno siente viendo un espectáculo tan magnífico como este es inenarrable. Pero he de decir, que este año, además, está siendo de diez la organización. La Policía Local abría el desfile -además de controlar el tráfico-, y Protección Civil, lo cerraba. Y al rato, la empresa encargada de la limpieza ha hecho el mismo recorrido que las Peñas, dejando la calle como una patena. Y estoy seguro de que los contenedores que vi ayer en una callejuela, son para que cuando las Peñas acaben de cenar en la Plaza de España, depositen en ellos las sobras. ¡Enhorabuena! ¡Que siga la fiesta!