lunes, 21 de septiembre de 2026

Nájera acoge el XV Festival del Pimiento Riojano.

La Plaza de España de Nájera será el escenario este domingo, 27 de Septiembre, del XV Festival del Pimiento Riojano. Este evento, ya consolidado en el calendario gastronómico de la región, rinde homenaje a uno de los productos más emblemáticos de nuestra huerta. A partir de las 12:00 horas, vecinos y visitantes podrán disfrutar del auténtico pimiento riojano asado en horno de leña, un producto que cuenta con el sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP) que garantiza su origen y calidad. El festival ofrecerá degustaciones, venta directa de pimientos y música en directo, creando un ambiente festivo y participativo que visibiliza la riqueza gastronómica de La Rioja, así como la tradición y el gran trabajo de nuestros agricultores. ¿Os lo vais a perder?

Pisado de la uva.

Por otro lado, los reyes de las fiestas de Nájera, Raquel y Hugo Herrera Fradejas, acompañados por el concejal de Festejos, Javier Benito Díez, han asistido esta mañana en la concha de El Espolón de Logroño al tradicional pisado de la uva, un acto central que se celebra cada 21 de Septiembre con motivo de la festividad de San Mateo.

sábado, 19 de septiembre de 2026

El milagro de la música: ¡Lo volvieron a hacer!

La noche de ayer no fue una noche cualquiera; fue un estallido de vida, un idilio colectivo que se grabará en el alma de nuestro pueblo. Sobre las piedras de la Plaza de España, el tiempo pareció detenerse y, a la vez, correr con la fuerza de un río desbocado. Puro Relajo volvió a obrar el milagro. Durante más de dos horas mágicas, el recinto no solo se llenó hasta la bandera, sino que se convirtió en un solo corazón que latía al unísono, entregado por completo a la genialidad de estos músicos navarros. Hay algo profundamente conmovedor en su arte, una suerte de alquimia capaz de borrar las fronteras de los años. Resulta un espectáculo inefable ver cómo abuelos de ochenta y noventa años, con la mirada encendida de juventud recobrada, olvidaban los achaques para fundirse en el baile junto a las nuevas generaciones. Da igual que nos hubieran visitado el año pasado; el idilio sigue intacto, inmune a la rutina. Mucho antes de que los primeros acordes rasgaran el aire, una bendita ansiedad recorría a la muchedumbre, un deseo ardiente de saltar, brincar y revivir aquellas melodías que nuestras madres cantaban en el abrigo del hogar hace ya una eternidad. Desde lo alto del escenario, Puro Relajo tiende puentes invisibles que conectan de inmediato con el alma del público. Su generosidad musical no conoce límites ni barreras. Con una destreza que roza lo divino, nos envolvieron en un viaje emocional sin igual: desde los ecos nostálgicos de "Bella Aurora" y los aires estudiantiles de "Clavelitos", hasta la energía desbordante de "Help" de Tony Ronald, el canto a la paz de "No dudaría" de Antonio Flores, y esa colección de rancheras que se cantan con el alma en la mano y el grito en el pecho. No hay género que se les resista; ante su talento, cualquier estilo se rinde y se transforma en una comunión perfecta entre el escenario y la tierra, un lazo inquebrantable que muy pocos elegidos logran alcanzar. ¡Son, sin duda, unos genios absolutos de la alegría! Y como la magia no quiere terminar -y desafiando incluso las leyes del calendario en este entusiasmo desmedido-, la próxima cita nos convoca el próximo día 24 en Logroño. ¡Nadie puede faltar a ese nuevo reencuentro con la felicidad! Tras semejante catarsis de ritmos y emociones, el grupo Pura Verbena tomó el testigo en la noche. Sin embargo, para muchos de nosotros el cuerpo ya no respondía al mandato del espíritu. Rendidos, exhaustos pero con el alma rebosante tras una jornada intensa que había comenzado temprano entre el aroma y el bullicio de las paellas, emprendimos el camino a casa. Nos retiramos con el cansancio feliz de quienes han vivido intensamente, llevando en los oídos el eco de una noche perfecta y en el corazón la certeza de que la música, cuando es pura, nos hace eternos.


viernes, 18 de septiembre de 2026

El día más sabroso.

El Día de las Paellas siempre ha sido el ojito derecho de nuestras fiestas. Quizás sea porque, libre de protocolos, discursos políticos y solemnidades religiosas, nos regala el placer absoluto de adueñarnos de la calle de sol a sol. Todo comienza bien temprano. La mañana despierta entre el crujido de la leña, el aroma del arroz y los debates sobre el punto exacto del pollo, el conejo y esos condimentos secretos con los que cada cuadrilla aspira a rozar la gloria del primer premio. Mientras el fuego hace su magia, llega el momento sagrado del almuerzo: un abundante tentempié para abrir boca y compartir las primeras risas del día. Todo ello amenizado por Disco-Dido. Luego, con el veredicto del jurado en el bolsillo -haya habido suerte o no, la fiesta se dispersa. Las paellas se mudan a los chamizos, a la sombra fresca de las choperas o al encanto de las bodegas para disfrutarlas en la mejor compañía. Entre tanto, los grandes maestros culinarios, con Javi Arenzana a la cabeza, obran el milagro: preparan siete u ocho paellas gigantescas para que más de medio millar de najerinos se regalen el paladar. Una liturgia del sabor que se acompaña, como manda la tradición, con pan, agua, buen vino y un helado para endulzar el final. Pero el día no acaba con el último bocado. Las sobremesas se vuelven eternas, intensas y vibrantes, diluyéndose entre lingotazos de gin-tonic, cervezas frías y copas bien servidas. Y este año, para que el ritmo no decaiga antes de que Puro Relajo y Pura Verbena pongan el broche de platino a las fiestas con sus dos grandes conciertos, llega el "Tardeo de las Paellas". Una cita para grandes y pequeños cargada de juegos, desafíos, remojones para combatir el calor, un toro mecánico dispuesto a ponernos a prueba y un sinfín de risas en los hinchables. Con los amigos, el estómago lleno y la música a la vuelta de la esquina… ¿se puede pedir más?

jueves, 17 de septiembre de 2026

La Sinfonía de Santa María La Real.

Santa María La Real habita en un rincón sagrado de la memoria, allí donde el tiempo no se borra. Desde que mis ojos eran pequeños y la vida se medía en asombros, esta festividad ha encendido en mi pecho una pasión mística, un fuego que el calendario aviva cada año. Pero lo vivido hoy no ha sido una simple fecha; ha sido un milagro suspendido en el tiempo. El templo, majestuoso y centenario, se convirtió en un océano de almas que latían a un mismo compás bajo sus bóvedas de piedra. Allí, la Coral Najerense no solo cantó, sino que abrió las compuertas del cielo, prestando su voz a los ángeles para tejer una melodía celestial que envolvía cada rincón de la solemne liturgia. A los pies de la Virgen, las manos del pueblo -y las de los reyes de la fiesta- depositaron presentes cargados de devoción, ofrendas de amor que brotaban del corazón de Nájera. Al salir, la calle se hizo música. La magnífica Agrupación Najerense escoltó a las autoridades e inundó el aire con sus acordes perfectos, marcando el pulso de una procesión bellísima, casi irreal. A su paso, el Grupo de Danzas de la Peña Juventud dibujó en el suelo ritos antiguos y saltos de alegría, convirtiendo las esquinas en escenarios de pura tradición. El misticismo se hizo piedra y misterio cuando la procesión se adentró en el impresionante Claustro de los Caballeros. Bajo el encaje gótico de sus arcos, el silencio se rompió en pura emoción al llegar al hierbín central. Allí, al aire libre y arropadas por la historia, la Coral Najerense y la Agrupación Najerense unieron sus almas para hacer brotar el Himno de Nájera, una melodía que erizó la piel de los presentes, antes de estallar en la alegría compartida de una popular jota que resonó en cada rincón del monasterio. Llegó después el baile vermú, ese instante de luz y reencuentro que supo a gloria. En la Plaza de España, el eco de Twin Room se adueñó del mediodía. Su soberbia vocalista, en un gesto de cálida complicidad, descendió del escenario para fundirse con el público en una comunión perfecta de música y sonrisas.