viernes, 14 de abril de 2017

¡VIVA LA REPÚBLICA!




14 abril de 1931. El pueblo de Madrid se echa a la calle para celebrar la proclamación de la Segunda República. (Fotografía: Luis Ramón Marín)

miércoles, 12 de abril de 2017

Salvando el alma de mi abuelo.


En mi niñez, cuando un najerino se encontraba muy enfermo, no sé bien si por mandato de los familiares o de la iglesia, era visitado por un cura y dos monaguillos para darle el viático o la extremaunción, como vosotros queráis, cantores míos, que no era otra cosa que rezarle unos padrenuestros y bendecirlo con agua bendita al son de una campanilla, para que cuando la Parca viniera a por él, lo encontrara limpio de todos los pecados que en vida hubiera podido cometer, y los serafines lo condujeran directamente al Cielo, a sentarse a la derecha de Dios Padre, tal y como nos indicaba el catecismo. En el recorrido desde la iglesia hasta el domicilio del enfermo, todo el que se tropezaba con nosotros se postraba reverencialmente, al tiempo que se santiguaba. Y digo “nosotros”, porque yo he asistido a muchos viáticos a pesar de que ahora mismo, a la hora de teclear estas líneas, no cese de preguntarme cómo coño era posible que yo estuviera en misa y en la procesión al mismo tiempo. Es decir, que el viático, en muchísimos de los casos se daba en horas de colegio, por lo que me resulta dificilísimo comprender mi asistencia a ellos. -Alguna pifia he hecho, pero tantas.- Al margen de esta interrogante, recuerdo que en una ocasión, estando enfermo mi abuelo “Morgón”, a Paraguayín y a mí no se nos ocurrió mejor cosa para matar el rato que ir a su casa a darle el viático. Cuando llegamos a ella con todo el material litúrgico bien escondido, le dijimos a mi abuela Sofía que íbamos a visitar al abuelo, por lo que ella, tras besarnos con ternura, se desentendió de nosotros y siguió a lo suyo en la cocina. Al observar que tardábamos, se dirigió a la habitación y se quedó totalmente lívida al sorprendernos a los dos arrodillados, uno a cada lado de la cama, con dos grandes velas encendidas, las estolas en el cuello y el misal y la campanilla en las manos, dándole el viático a su marido, como si antes de que muriera, ya quisiéramos enterrárselo. La reacción primera de mi abuela fue la de gritarnos con gesto severo, pero casi al instante, riéndose disimuladamente -parece que la estoy viendo con aquella preciosa cabellera blanca como la nieve, moviéndose de arriba abajo, mientras su dulce barbillita bailaba en su linda cara rítmicamente-, nos despachó a los dos de la habitación y nos sirvió un caldito calentito en la cocina, para agradecernos nuestra buena intención, pues, al fin y al cabo, fue eso lo que nos movió a llevar a cabo semejante acción: la noble intención de que mi abuelo muriera en la gracia de Dios. Cuando nuestros ancianos morían, eran llevados a hombros desde su domicilio hasta la iglesia y desde ésta hasta el cementerio con una solemnidad increíble. Todo el mundo se prestaba a ello. Pero antes de eso, como morían en sus casas, eran velados allí mismo por cantidad de familiares, vecinos y amigos que, entre copita de anís o moscatel y mantecados, iban repasando sus vidas, poniéndose al corriente de todos los pormenores, hasta la hora del sepelio. Si el difunto había sido músico, como era el caso de mi abuelo, la Banda Municipal de Música interpretaba para él, como homenaje último, la Marcha Fúnebre durante todo el trayecto.

martes, 11 de abril de 2017

Mal empezamos.


Sin estar apenas rodada, la nueva calle del Paseo de San Julián posiblemente tenga que ser levantada, merced a una gran avería del conducto del agua. Si así fuera -¡que será!-, mal empezamos la Semana Santa.

lunes, 10 de abril de 2017

¡Hasta siempre!

Fotografía cogida de Público.

Admirada Carme Chacón. Por problemas ajenos a mí -he tenido día y medio denegado el acceso al blog-, no he podido colgar unas líneas sobre tu temprana e injusta muerte. No tuve el privilegio de conocerte en persona, pero siempre te he admirado como política y como mujer. ¡Que la tierra te sea leve! ¡Hasta siempre!  

sábado, 8 de abril de 2017

A MI AMIGA CARMEN HERVÍAS.



GOLONDRINA

Golondrina que no emigras
y siempre en tu nido estás,
cuidas con celo al amado
y a la cría que allí está.

Las puertitas de tu nido
siempre están de par en par,
esperando que regresen
las que el vuelo alzaron ya.

Cuando ya las ves que vienen
de lo contenta que estás,
subes, bajas, bajas, subes
no paras de aletear.

Ya, allá, todas calentitas
alrededor de ti están,
Y les dirás tantas cosas….
Tantas cosas, les dirás….

Con dulces trinos de madre
también les advertirás,
que tengan mucho cuidado
que hay cerca un ave rapaz,
que aunque crean que es paloma,
tú sabes que es gavilán.

Cuando a las claras del día
el vuelo vuelven a alzar,
la tristeza te la alivia
la que no sabe volar.

Por la noche entre tus pajas,
Velarás y rezarás,
¡que nada malo les pase!
¡que vuelvan pronto al hogar!

Justificada es la envidia
que te tiene el ruiseñor,
porque además de ser madre,
tú cantas mucho mejor.

Contigo, las estaciones
todas parecen igual,
pues cantas en todas partes,
en todo tiempo y lugar.

Tú, si estás alegre cantas
y alegras a los demás,
y si triste, también lo haces
y nadie lo notará.

No se me olvidará nunca,
que un día te oí cantar,
con una espina clavada
que te dejó aquel chaval,
decía: MISERICORDIA
la letra de aquel cantar,
petición hecha plegaria
parecía tu trinar.

Golondrina que no emigras
Y siempre en tu nido estás,
haces cortitos los vuelos
cuando te vas a ensayar
bajo el nido de las cigüeñas
que es tu segundo hogar,
allí junto a tus hermanas
pronto empezáis a entonar.

Unas entonáis primero,
otras entonan detrás,
y después ya todas juntas,
todas juntas y a la par.

Golondrina que no emigras
y siempre en tu nido estás,
los dones que Dios te ha dado,
¡qué bien, los sabes usar!

Tu admiradora
Mary Carmen Palacios
Nájera, 8 de abril de 1992

Carmen Hervías, hasta hace poco tiempo cantaba en la Coral Najerense, pero por motivos ajenos a su voluntad, tuvo que dejar de hacerlo. Desde jovencita, como otras personas que aún lo hacen en dicha coral, formaba parte de los coros que a lo largo de los años ha habido en Nájera, hasta que se formó la Coral Najerense.
Gracias Carmen, y a los que en algún momento formaron parte de ella y a los que aún la formáis por hacernos pasar tan buenos ratos escuchándoos.
¡Ojalá podáis seguir haciéndolo por mucho tiempo!

Nájera, 8 de abril de 2017