jueves, 13 de agosto de 2015

Desprendimiento de cornisa.


    Ayer, sobre las ocho de la tarde, se desprendió la cornisa de caravista del balcón del segundo piso de la calle Yuso, nº 3, yendo a caer encima de un Alfa Romeo que estaba aparcado debajo, y dañando un poco un segundo coche. Nada más ocurrir el desafortunado suceso, se personaron allí la Policía Local y los Bomberos de Nájera. Esta mañana, los Técnicos del Ayuntamiento de Nájera han revisado todas las cornisas de los bloques 3 y 5, y han decidido acordonar los aparcamientos de toda la fachada, ya que según han podido comprobar, hay varias de ellas sueltas, con peligro de desprenderse.

La herencia recibida.


     Por si el nuevo Ayuntamiento tenía pocos problemas, ahora le ha aparecido el de las aguas fecales de la calle Las Parras. Al parecer, la tubería que se puso en su día, además de ser de poca sección, tiene poca pendiente, lo que provoca que cada vez que llueve se inunden bajos y salga el agua por donde puede. Estos últimos días, Técnicos del Ayuntamiento y de una Empresa desatascadora han estado estudiando in situ qué solución se le puede dar. Pero visto lo visto, la única es levantar la calle y volverla a colocar.  

martes, 11 de agosto de 2015

Incendio en la hondonada de La Calavera.


     El incendio ocurrido esta mañana, sobre las 10’30 horas, en la hondonada de La Calavera nos ha tenido en vilo a todos los najerinos, ya que, además de los bomberos de Nájera, han estado apagándolo una avioneta y un helicóptero que no paraba de hacer viajes a recoger agua al pantano de Tricio. Afortunadamente, lo quemado ha sido en su mayoría zona de pasto y viñedo, y las llamas no han conseguido llegar a la masa de pinos. De haberlo hecho, con el viento que hacía, hubiese sido fatídico. Efectivos del Servicio de Extinción de Incendios Forestales de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, del Parque de Bomberos de Nájera y de la Guardia Civil lo han dado por controlado sobre las 12’15 horas. En las labores de control del incendio han participado los siguientes efectivos: dos técnicos de la Dirección General de Medio Natural, dos conductores de autobomba, un auxiliar de autobomba, tres agentes forestales, dos retenes de incendios, y la cuadrilla helitransportada; así como los bomberos de Nájera, las tripulaciones de medios aéreos y efectivos Guardia Civil. En cuanto a los medios técnicos, se han desplazado al lugar del incendio el helicóptero de extinción, los 2 aviones de carga en tierra, un camión autobomba forestal, y un camión de bomberos del CEIS/SEIS. También se ha contado con la presencia de una ambulancia en preventivo del SERIS. Según nos han comunicado, el incendio ha podido ser originado por la lumbre que hizo una persona que había acampado allí.

Deberes para estas vacaciones. (8)


    El Parque de Zabaleta necesita ser rehabilitado con urgencia. Es absolutamente intolerable que los vecinos de dicho barrio lleven más de dos años solicitándolo y no se les haya dado respuesta. Soy consciente de que se necesitará una pequeña inversión, pero el caso lo merece. Los arreglos básicos son levantar el corcho de los columpios, para ponerlo nuevo; cambiar la pirámide y dotarla, igualmente, de corcho; arreglar las escaleras de acceso; vallar el Parque para evitar que se salgan los niños, y darle una solución a la tierra que lo circunda, ya que ahí jamás crecerá el césped. Quizá, leído así, parezca mucha la inversión, pero estoy seguro que haciéndolo la Brigada de Obras, costará bastante menos que cualquier vino español.

Otro de los carteles de la calle Santa Eugenia.

lunes, 10 de agosto de 2015

Los bautizos.


     Estas celebraciones, que desde hace muchos años pasan totalmente desapercibidas para el común de los najerinos, constituyeron en nuestra infancia un auténtico acontecimiento. No sé muy bien si era porque estábamos a todas las horas del día en la plazoleta  de la Cruz, o porque lo anunciaban los curas en el tablón de anuncios de la Parroquia, donde nos ponían los rombos que tenían las películas que se iban a proyectar en nuestros tres cines, pero el caso es que, en cuanto había un bautizo, allí estábamos nosotros, un batallón de desaliñados mozalbetes, dispuestos a batirnos el cobre por coger las monedas que el padrino iba a lanzarnos al aire. Aunque en algún bautizo nos echaban perras ya en la entrada de la iglesia, lo habitual era que esto ocurriera a la salida, en el recorrido hacia sus casas y, una vez allí, desde los balcones y ventanas. Para que este reparador maná cayera sobre nosotros, teníamos que cantar repetida e incansablemente aquello de “Agua y vino/ mierda pal padrino/ bautizo cagao/ que no han  echao/ a la uuuuuu. Y entonces, el padrino y alguno de los invitados comenzaban a lanzar monedas al aire, de perra chica, perra gorda, de real, de dos reales y alguna de peseta rubia, aquella del uno, y se armaba la de San Quintín. Como ninguno de nosotros era tonto y a todos nos sobraba hambre y nos faltaban perras, todas nuestras miradas permanecían fijas en la trayectoria que llevaban las rubias, y ello era que nos juntábamos en el suelo cinco o seis “gladiadores”, unos encima de otros, en cada una de ellas, intentando echarles el guante. Cuando el padrino era pudiente -o generoso, que no es igual- y lanzaba al aire algún billete de cinco pesetas, aquello ya era el súmmum: nos zarandeábamos haciéndonos cisco la ropa, primero, y nos cascábamos de lo lindo, después, por ver quién se lo llevaba del suelo. Téngase en cuenta que cinco pesetas eran una auténtica fortuna en aquellos tiempos. No obstante, al final todos quedábamos contentos: los invitados dando buena cuenta de las magdalenas, los mantecados, las rosquillas, los cocos, la sobada y los manguitos que habían hecho en el horno de la Señora Julia, y nosotros, con perras frescas en los bolsillos, dispuestos a vaciar de “chochos” las casetas de la Leo y de la señora Manuela.

sábado, 8 de agosto de 2015

Ni la pertinaz lluvia pudo con ellos.


    A pesar de no dejar de llover durante todo el concierto, los “Chiguitos de Marcelino” nos mantuvieron a todos los que abarrotábamos las terrazas del Kien y Los Parrales en nuestros asientos. Fue un concierto magnífico, con un variado y exquisito repertorio, en el que tuvieron mucho que ver las incorporaciones de Juan y Antonio. Cuando terminaron los “Chiguitos”, fue Antonio Azofra quien se encargó de hacernos pasar una hora deliciosa, recordándonos con sus canciones nuestros mejores tiempos. ¡Que se repita, Manolo!