miércoles, 4 de febrero de 2026

Maullidos Solidarios solicita la colaboración ciudadana.

En una colonia felina que no está pudiendo ser gestionada correctamente por la asociación Maullidos Solidarios, debido a motivos totalmente ajenos a esta, situada en una huerta colindante a la plaza de Santa María La Real, se han visto vulnerados el bienestar y la salud de los gatos pertenecientes a esta colonia, vertiendo sus excrementos en los bebederos que estos disponen, atentando de esta manera gravemente contra su salud. Hemos recibido amenazas veladas y faltas de respeto tanto las alimentadoras de esta colonia, como la asociación. Pero aún se ha llegado más lejos, cada vez son menos los gatos que aparecen cuando se les va a alimentar. Luna, la madre de la mayoría de los gatos, lleva desaparecida meses, y de quince gatos que eran aproximadamente al principio, quedan menos de la mitad. Una escena dantesca sacudió la zona: una cría apareció muerta, (presuntamente debido a un atropello), junto a la puerta donde habitualmente se alimenta a esta colonia felina. Pero aquello solo fue el preludio de algo aún peor. El pasado 2 de enero, una vecina dio la voz de alarma tras observar durante horas, desde su vivienda, a un gato en estado agonizante, incapaz de moverse y luchando desesperadamente por sobrevivir. Con la ayuda de un bombero y una voluntaria de la asociación, el animal pudo ser rescatado a través del agujero de la puerta. Su estado era estremecedor. Apenas podía arrastrarse. Aun así, fue trasladado de urgencia al veterinario en un intento desesperado por salvarle la vida...

No se consiguió. Las radiografías revelaron una realidad brutal: SU CUERPO ESTABA ATRAVESADO POR PERDIGONES, alojados en puntos críticos de la columna vertebral. Los disparos le habían dejado completamente paralizadas las patas traseras, obligándolo a desplazarse arrastrándose durante horas —o incluso días— en un sufrimiento extremo. No fue un accidente. No fue una enfermedad. Fue un acto de violencia deliberada contra un animal indefenso. Un nuevo caso que vuelve a poner sobre la mesa la impunidad y la crueldad hacia los animales más vulnerables. En estos dos casos encontramos el cuerpo sin vida de una cría, y el cuerpo agónico de otro felino, ambos pertenecientes a esta colonia. Nuestras preguntas son las siguientes: ¿Dónde están los cuerpos de los demás gatos desaparecidos? ¿Por qué se está actuando al margen de la asociación Maullidos Solidarios? ¿Cuántos gatos más tienen que ser asesinados para que se actúe de una vez conforme a la ley? Maullidos Solidarios advierte: no habrá tolerancia alguna frente a la violencia ejercida contra estos animales. Cada ataque será denunciado y llevado hasta las últimas consecuencias. Actuaremos sin descanso, con la ley en la mano. También queremos hacer un urgente llamamiento a la ciudadanía: cualquier persona que haya visto u oído algo, por insignificante que parezca, debe comunicarlo. El silencio también mata. La violencia contra los animales es un delito y no puede quedar impune.