Que el cerdo que algunos desalmados colgaron en el tercer puente, siga un mes después pudriéndose en la orilla del río Najerilla, es una indecencia impropia de cualquier gobernante. Es intolerable que después de haberlo denunciado aquí varias veces, nuestros gobernantes sigan de brazos cruzados -sobre todo el/la responsable de Sanidad y Medio Ambiente- cual si de una nadería se tratara. Colgarlo de una cuerda en el puente fue un acto despreciable, mezquino y rastrero. Pero que ustedes no hayan hecho nada al respecto, no lo es menos.
