Con tanto nubarrón, los rapsodas del Sermón, han aparecido en un “dos caballos”, por si caía un chaparrón, y terminaban acatarrados. Y a mí por no acudir, me han enviado el texto en dos carteles, en lugar de hacerlo en Word, para que tenga que estar dos horas transcribiéndolo, ¡por cabrón! Pues os vais a joder, amigos míos, porque lo voy a colgar tal cual me lo habéis enviado, aunque para leerlo, se tengan desojar los seguidores y seguidoras del blog.

