El día de hoy quedará grabado en la memoria como una jornada sencillamente inigualable, un día de auténtico «Manumento». Nájera se ha vestido de gala para honrar la festividad de San Juan Mártir, celebrada con el esplendor y la solemnidad que merecen nuestras tradiciones más queridas. El cortejo comenzó abriéndose paso con el alma de nuestra tierra: la Agrupación Musical Najerense, que escoltó con paso firme y marcial a las autoridades hacia la Real Capilla y Parroquia de Santa Cruz. Poco después, bajo las bóvedas del templo, se obró el milagro de la música en una misa solemne, bellamente coronada por las voces celestiales de la Coral Najerense. Las reliquias de los santos, portadas en andas con devoción, recorrieron el corazón del casco antiguo, inundando cada rincón de misticismo antes de regresar al templo bajo el amparo de las notas de la Agrupación. Tras el fervor religioso, la Agrupación Musical volvió a guiar a las autoridades locales y regionales hasta las puertas del Ayuntamiento, obsequiándonos allí con dos piezas magistrales. Sin embargo, el clímax de la mañana estaba por llegar. Su director, Manuel Gil -artífice indiscutible del cariñoso juego de palabras «Manu-mento»-, se puso al frente de sus músicos para regalarnos un concierto vermú memorable, una exhibición de talento que nos erizó la piel. ¡Qué virtuosismo! ¡Qué entrega tan absoluta en cada nota! La jornada continuó su ritmo frenético con la llegada del gran camión de la orquesta vespertina, cuyo desembarco de luces y sonido nos obligó a despejar la Plaza de España para abrir paso a la magia de la tarde. Mientras tanto, el paladar también tuvo su propio festejo: la Peña Juventud nos deleitó con unas brochetas magistrales, bendecidas por la sazón inconfundible y el arte culinario del gran «Clavelina». Como podéis comprobar, ha sido una de esas jornadas benditas, un día cumbre difícil de superar. En definitiva, amigos... ¡un día de absoluto Manumento!