Señores del Ayuntamiento de Nájera, el edificio número 10 de la calle San Jaime, tantas veces ocupado como vandalizado, e incendiado en tres ocasiones, sigue sin ser derribado. Soslayando que los propietarios están pagando servicios que no reciben: agua y alcantarillado, muchos mocetes y mocetas de la ciudad están entrando en él todos los fines de semana, poniendo en riesgo sus vidas sin saberlo. Algunas personas mayores también lo visitan y llenan, ¡Dios sabrá de qué!, bolsas negras que depositan en el portal, como demuestra la fotografía. He colgado aquí muchas veces que, una vez declarado en ruina, debería estar ya derribado. Y, sin embargo, ahí sigue: quemado, medio hundido y con el alero colgando.