Esta mañana, cuando he comenzado a dar mi paseo matutino por "la ruta del colesterol", me he encontrado un montón de cajas de cartón en los contenedores de la pasarela, y me he dado cuenta de que no estaba el contenedor azul. “Ya lo han tirado al río”, me he dicho. Pero al ir avanzando hacia el tercer puente, lo he visto colgado, pero no sabía de dónde, e inmediatamente he pensado: “no habrán tenido los cojones de subirlo a la torreta de alta tensión”. Pero no; al ir acercándome a él, he visto que colgaba del camión encargado de la recogida, que, al parecer, se ha estropeado sin poder vaciarlo.