domingo, 11 de octubre de 2026

Cuando el otoño se disfraza de verano: crónica viva de las Ferias 2026.

El sol de Octubre ha querido aliarse con la nostalgia del verano para vestir de gala las Ferias 2026. El Paseo de San Julián y los aledaños de la pasarela se han convertido estos días en un hervidero de vida, un escenario donde el bullicio camina de la mano de la tradición. Bajo una luz dorada y protectora, el aire se impregna con el aroma embriagador de las brasas: la contundencia de la morcilla, el chorizo y el salchichón compite en el recuerdo olfativo con las costillas asadas, las setas tiernas a la plancha y los ya legendarios calamares de Tricio. Los visitantes, en un pausado deambular, alternan el placer del paladar con la curiosidad: entre bocado y bocado, las miradas repasan las líneas de los coches y la robustez de los tractores, mientras las manos se dejan tentar por el mimo de los productos artesanos y el brillo de los dulces. El día de ayer quedó marcado por el aroma compartido del concurso de calderetas. El Ayuntamiento, como viene siendo habitual, cocinó una gran caldereta para quienes buscaron la tregua del sol bajo la techumbre vegetal y fresca de los plátanos de sombra. Este año, además, la feria se ha endulzado con el oro líquido de las colmenas: la miel, presentada en todas sus texturas e imaginaciones posibles, ha conquistado el paladar del público, traduciéndose en un rotundo éxito de encuentros y ventas. El ritmo de la feria ofrece estampas de otro tiempo. Los más románticos recorren los caminos al trote elegante de las calesas, mientras los ojos curiosos de los niños -y de los que no han dejado de serlo- se detienen en la ribera del río Najerilla, convertida en un Arca de Noé improvisada donde sestean cabras, ocas, burros, ponis y caballos. Al caer la tarde, cuando el calor daba paso a la brisa, el quiosco de San Julián se inundó con los acordes de Jo and Swiss Knife, poniendo banda sonora a las ocho de la tarde. Hoy el mapa de la nostalgia y la alegría continúa su curso. A las doce y media, los más jóvenes aguardan con el corazón en un puño la llegada de la bueyada infantil, el evento fetiche de la juventud. Los talleres de miel seguirán endulzando la jornada hasta que, a las siete de la noche, el Paseo de San Julián se transforme en un altar de solidaridad. La Asociación Contra el Cáncer ofrecerá una degustación benéfica con sabor a hogar: hamburguesas, orejas rebozadas y los pimientos rellenos con el sello inconfundible de la Carnicería Marisol. Y a las nueve se clausurará la feria.