
El río Najerilla sigue su curso,
pero hoy sus orillas se sienten más mudas. Los bancos de Samaniego extrañarán
tu presencia, tus palabras y el andar fiel de Ares a tu lado. Se ha apagado una
luz diaria en mi camino, pero la huella de tu amistad queda grabada en mi corazón
para siempre. Descansa en paz, José Ramón.
2 comentarios:
Se le echa de menos.
Hay un latido pequeño que hoy camina a ciegas. Una criatura diminuta que no alcanzará a comprender por qué, de repente, los amaneceres ya no traen los pasos de su amo, ni por qué se ha quedado frío el sendero que solían recorrer juntos por la ribera del río Najerilla. Ares, su fiel compañero, ya no correrá al encuentro de otros canes, ni volverá a disputar con alegre inocencia las ramas caídas de los árboles bajo la guía de su mano. Su lealtad no entiende de ausencias definitivas, pero su silencio sí sabe de extrañar. Sé bien que el dolor mayor habita hoy en los corazones de su esposa, de sus hijos, de sus nietos, de sus hermanos, familiares y amigos; sé que la pérdida humana deja un vacío infinito. Pero entre tanta herida grande, yo pido que nadie deje en el olvido este luto callado. Que nadie pase por alto el desapercibido y noble duelo de Ares.
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