Hace ya unas semanas
que golondrinas y aviones surcan nuestros cielos en busca de barro e insectos. Las
golondrinas son aves migratorias que, a pesar de que su peso oscila entre los
14 y los 18 gramos, recorren miles de kilómetros cada año entre sus zonas de
invernada en África y sus zonas de cría en Europa. Soslayando, por sabido, que
una sola golondrina puede llegar a consumir cerca de 850 insectos al día,
quiero aprovechar esta ocasión para avisar a los que se sientan tentados a destruir
los nidos de estas hermosas, emblemáticas y necesarias aves insectívoras, que a
finales de 2020 la Guardia Civil hizo público que “todas las especies de
golondrinas, aviones y vencejos están amparadas por las leyes europeas y
estatales de protección de la biodiversidad. De hecho, la legislación al
respecto prohíbe expresamente que se cause cualquier tipo de daño a sus nidos.
Las multas pueden ser de hasta doscientos mil euros”. Avisados quedan los
destructores de estos costosos y artesanales nidos.