La velada de ayer prometía guardar un idilio con la magia, y no defraudó en absoluto. La presentación de los reyes de las fiestas en honor a San Juan Mártir y Santa María La Real se desplegó ante los ojos del público como un tapiz de emociones perfectas de principio a fin. El preludio comenzó en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde el ambiente vibraba con esa sutil electricidad de los nervios compartidos y el deseo unánime de que todo rozara la perfección. Desde allí partió la comitiva: un desfile de ilusiones donde reyes, reinas, gobernantes, el pregonero y la presentadora caminaron al encuentro de su pueblo. Una vez que el escenario estuvo colmado de presencia y solemnidad, llegó el momento del relevo: la reina saliente coronó a su sucesora, coronando también un nuevo ciclo de fiesta. Acto seguido, Mariola Alesanco cedió la palabra a Kike, el pregonero de este año, quien conmovió los cimientos de una Plaza de España abarrotada. Su discurso, humilde y brotado del corazón, alcanzó su cumbre poética y emotiva al evocar el recuerdo de Pablo y Nicol, los dos miembros de la Peña Malpica recientemente fallecidos, arrancando lágrimas y aplausos al unísono. Tomó entonces el testigo Jorge Salaverri, Alcalde de Nájera. Entre palabras de gratitud y elogios, desveló una hermosa sorpresa: este año, la periodista najerina y presentadora del acto, Mariola Alesanco, sería condecorada con la jarra de flores de la Orden de la Terraza. El obsequio, recibido con profunda emoción, no fue el único, ya que sus sobrinas también fueron arropadas con sendos detalles. La banda sonora de la noche corrió a cargo de la inigualable Agrupación Musical Najerense. Bajo la batuta de Manuel Gil Blanco, quien regresaba a los escenarios tras atravesar dos capítulos vitales de gran trascendencia personal, la banda regaló un concierto breve pero de una brillantez sobrecogedora. El broche de oro musical llegó con los acordes del Himno de Nájera, interpretado con una maestría tal que puso en pie a cada una de las almas allí presentes. Cuando el Alcalde dio por concluido el acto, el engalanado escenario se convirtió en el epicentro de los afectos. Amigos y familiares de los nuevos reyes, Raquel y Hugo Fradejas, inundaron las tablas para inmortalizar con sus pantallas la inmarchitable belleza de la noche. Los gobernantes, contagiados por la dicha, buscaron posar junto a Mariola Alesanco y su recién estrenado jarrón de flores. Poco a poco, la plaza se fue vaciando con el lento goteo de los asistentes, que se dispersaron por los bares y restaurantes de Nájera para brindar por la vida y el reencuentro. Mención especial merece el trayecto que unió el Ayuntamiento con el escenario, vestido con la solemnidad de una alfombra roja, y el propio altar de la fiesta, que lucía repleto de hermosas flores como broche perfecto a una estampa inolvidable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario