lunes, 2 de julio de 2018

Tristes, no… Anonadados.


Así nos quedamos los najerinos la noche de tu entierro, Venancia. Todos esperábamos con ilusión la noche más hermosa y emotiva de estas benditas fiestas, para enterrarte con todos los honores, dando las últimas Vueltas del año. Pero la ilusión se trocó en perplejidad, primero, y después en enfado. Con todos los respetos a la charanga que se encargó de amenizar tu traslado -ellos nada tienen que ver con este fiasco-, he de decirte que ni tú ni los najerinos no nos merecemos semejante trato. Esta es una noche muy especial para nosotros -sobre todo para mí- desde que mi bienamado padre te concibió hace cuarenta y siete años. Y nadie puede convertir en chabacano, algo tan sagrado. Para bailar “pincho/, pincho/, pincho de tortilla/, pincho/, pincho/, pincho de jamón”/. O “tírate de la moto/, de la moto tírate”…/ ya están las quintadas, las despedidas, las bodegas y los chamizos. Jamás podrá compararse esto con las notas de cuarenta o cincuenta grandes Músicos que llevan en las venas el riquísimo folclore sanjuanero. Los najerinos -si alguien duda de mí que pregunte por ahí- fueron abandonando paulatinamente la Plaza de España visiblemente enfadados, porque, además de quedarse anonadados, se sintieron estafados. Y así fue, Venancia, como convirtieron en una auténtica pesadilla, la noche más hermosa del año.

sábado, 30 de junio de 2018

Adiós, San Juan y San Pedro.


“Adiós, San Juan y San Pedro/, adiós mis queridas Vueltas/, que triste se queda el pueblo, señores/, pues se acabaron las fiestas”/. Con esta emotiva canción que mi bienamado padre compuso para la el entierro de la cuba Venancia, pondremos fin esta noche a las fiestas. Unas fiestas que, en suma, han sido hermosas, a pesar de los pesares. Los que llevamos más de medio siglo viviéndolas echamos de menos el riquísimo folclore sanjuanero que, asidos de las manos, cantábamos en grandes grupos. Comenzábamos con “El 24 de Junio/, por ser el día San Juan/, todos los chicos y chicas/, la guerra que van a dar/. Por la mañana las Vueltas/, por la tarde a merendar/, y por la noche al Casino/, ¡aúpa!/, la guerra que van a dar”/. Y seguíamos: “en el corral de Tivo ha caído un aeroplano/, rumba la rumba la rum/ -bis-, los dos aviadores/, los dos eran hermanos/, rumba la rumba, la rumba/, la rumba del cañón”/. “Caracolero de Tricio/, gente de poco valor/, que se tira de la torre/, ¡aúpa!/, por un triste caracol/. Si se tira que se tire/, a mí no me importa nada/, solo me importa mi novia/, ¡aúpa/, cuando se pinta la cara”/. “Has de bailar/, que te tengo dar perucos/, has de bailar/, que te tengo convidar/. Ni tú, ni tú, ni tú/, ni tu hermana la pequeña/, ni tú, ni tú, ni tu hermana la mayor”/. “Ay San Juan/, que se van y van y vienen/, ay San Juan/, que se vienen y se van”/. “Ay Viriato, Viriato, Viriato/, ay Viriato, que guapito estás/, con la pala y el pico en la mano/, eres una asquerosidad”/. Severín, Severín, Severín/, que nunca llegas a los trenes/, pobrecito Severín/, vaya güevazos que tienes”/. “Unos beben vino/, otros aguardiente/, y los de Uruñuela agua de la fuente”/. “Unos fuman caldo/, otros ideales/, y los de Uruñuela colillas de los bares”/. “Ya llegó el verano/, ya llegó la fruta/, y el que no se agache/, es un hijoputa/. Que tururururú/, que tururururú/, que tururururú/, la culpa la tienes tú”/. “Yo me llamo Pedro Angulo/, y vengo de Buenos Aires/, traigo una chapa en el culo/, y a mí no me jode nadie/. Yo me llamo Pedro Angulo/, y vengo de Buenos Aires/, y en este pueblo señores/, maricón/, el que no baile/. Laralarala, larará/, laralarara, laralara/… “Ha venido un carro lleno de tijeras/, a cortar el pico a las picoteras/, ay Manolé/, Ay Manolé/, ay Manolé/, que guapito estaba usted”/. “Y nos han obligado a cambiar de herrero/, porque el señor Poli/, es un chapucero/, ay Manolé/, ay Manolé/, ay Manolé que guapito estaba usted”/. “Se me ha caído el paquete tabaco/, y no lo puedo encontrar/, laraarara/, laralara/, lararara, laralaralarará”/. “El que rompa el puente -de tabla- se la va a cargar/, que se la va a cargar/, que se la va a cargar”/. “El aldeano tiró/, tiró la piedra, tiró/, el aldeano tiró/, tiró la piedra y no la encontró/. ¡Quién tiró la piedra!/ El aldeano tiro”/… “Unos van a misa/, otros al rosario/, y los de Uruñuela ni al confesionario”/. “A mí me gusta el pimpirimpim/, de la bota empinar/, con el pimpirimpin/, con el pimpirimpirán/ al que no le guste el vino es un animal/ es un animal/ o no tiene un real/, que es lo más normal”/. Si son borrachos que sean/, que a mí no me importa nada/, solo me importa mi novia/, ¡aúpa!/ cuando se pinta la cara/. Beber/, beber/, beber es un gran placer/, el agua para bañarse/ y pá las ranas que nadan bien”/. “Ojalá te emborracharas, Manuel/, a todas horas del día, Manuel/, ay Manolito, Manuel/, ay Manolito, Manuel”/… ¡Quizás algún día lo recuperemos!


viernes, 29 de junio de 2018

¡Con un par!


Hemos dado las Vueltas hoy viernes, festividad de San Pedro. Todo ha comenzado de maravilla, y ha terminado mucho mejor: diluviando en la Plaza de España. Cualquiera de los forasteros que estaban con nosotros pensaría que eso iba a ser el final. ¡Pero qué va! Los “sanjuaneros”, con un par de ovarios y de cojones, hemos dado enteritas las tres Vueltas y el bis, terminando calados hasta los huesos. Y no solo eso, sino que hemos seguido aplacando la sed por los bares y por la zona, aguantando con un par el diluvio que, para refrescarnos, nos ha enviado San Pedro. Mañana seguiré escribiendo y colgaré otras tantas fotos. ¡Felicidades a todos: Músicos y “sanjuaneros”!