La frase: “Sí quiero”,
pronunciada en todos los matrimonios religiosos, a veces adquiere un
significado sublime, inquebrantable. Hay amores que se juran fidelidad en la
calma, pero hay otros, los más puros, que se forjan y se demuestran en la
tempestad. El sábado 27 de Junio, tras medio siglo caminando de la mano, mis caros
Amigos Javier y Angelines, dos personas extraordinariamente maravillosas,
volvieron a mirarse a los ojos en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel,
de Tricio, para pronunciar, una vez más, las palabras más poderosas de sus
vidas: “Sí, quiero”. Sin embargo, este nuevo compromiso no nace de la inocencia
de la juventud, sino de la victoria absoluta sobre la adversidad. Angelines es
el sinónimo viviente de la fortaleza. Su vida ha pendido de un hilo en tres o
cuatro ocasiones, cruzando la línea delgada entre la vida y la muerte en
complejas cirugías de corazón. Cada una de esas intervenciones fue una batalla
feroz, un desafío al destino del que logró regresar aferrada a las ganas de
seguir viviendo y, sobre todo, a las ganas de seguir amando. Su corazón, aunque
remendado por la ciencia, late hoy con la fuerza de un gigante. A su lado, sin
hacer ruido, ha estado siempre Javier. Si ella puso el cuerpo para dar la
batalla, él puso el alma para sostenerla. El verdadero heroísmo no siempre
ruge; la mayoría de las veces se viste de paciencia, de desvelos en salas de
espera y de manos que aprietan fuerte cuando el miedo asoma. A lo largo de
estos años difíciles, él ha sido un faro de calma absoluta: ni una sola queja
ha salido de su boca, ni un lamento, ni un reproche al destino. Su entrega ha
sido un acto de devoción silenciosa, demostrando que el amor no solo se siente,
sino que se acciona cada día a través del cuidado y el respeto. -Su hija se lo
dijo en la ceremonia de una manera mucho más honda y hermosa-. Cincuenta años
después de su primera boda, su historia nos recuerda el verdadero significado
de los votos matrimoniales. “En la salud y en la enfermedad” no fue una frase
rutinaria, sino una promesa grabada a fuego en sus rutinas diarias. El sábado
27 de Junio volvieron al altar, no para empezar de nuevo, sino para celebrar
que han ganado. Su segundo “sí quiero” es el broche de oro a una vida de
resistencia, un homenaje a la resiliencia de ella y a la lealtad inquebrantable
de él. Son, sin duda, el reflejo de que el amor verdadero no es aquel que no
tiene problemas, sino el que decide quedarse a resolverlos en silencio, juntos
y para siempre. El cantautor, guitarrista, poeta y compositor cubano, Silvio
Rodríguez, lo refleja a la perfección en su maravillosa canción “Solo el amor
resistir.” ¡A por las de platino!
https://www.youtube.com/watch?v=FQqasc0GYMo
1 comentario:
“Que me eligierais a mí para inmortalizar vuestras bodas de oro es uno de los mayores regalos que la vida me ha hecho.”
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