viernes, 19 de diciembre de 2025

Belenes, villancicos y dulces.

Mucho antes de que nos dieran las vacaciones de Navidad, los niños najerinos vivíamos sumergidos en una indescriptible alegría, merced a lo muchísimo que para nosotros significaban esas entrañables y benditas fiestas. Desde finales de Noviembre, la radio no paraba de anunciarnos entre villancico y villancico que los mazapanes Segura eran exquisitos, mientras que el programa “Por la sonrisa de los niños”, con la música de “España cañí” de fondo, nos exaltaba hasta límites insospechados, haciéndonoslas vivir, como si siempre fuera Navidad. A primeros de Diciembre, como cada año, Francisco Hidalgo comenzaba a poner en el escaparate de la calle Cuatro Cantones el inmenso belén que nosotros desgastábamos con la mirada, mientras le llenábamos de babas y mocos los cristales, además de dejar impresas en ellos las grasientas huellas de nuestras inocentes manos. ¡Cuántas horas pasábamos contemplándolo! Entre tanto, en nuestras casas ya se empezaba a diseñar el belén: dónde sería colocado; cómo habríamos de montarlo; qué materiales nos harían falta…, y así aparecía la palabra mágica: ¡musgo! Esa palabra significaba para nosotros diversión a raudales. Todos los niños de Nájera subíamos al Castillo con cestas, cestitos pequeños, cajas de cartón y bolsas de plástico a recogerlo, y nos lo pasábamos como los indios jugando por aquellos seductores y enigmáticos parajes mientras lo recogíamos. Cuando ya teníamos el suficiente, nos dirigíamos hacia la Plaza de España cantando villancicos en mil tonos diferentes, a presumir de nuestra cosecha ante los mayores, mientras jugábamos un poco al “encuentro” y al “marro”. Después vendrían las cortezas de la serrería de Artemio Ochoa para el portal de Belén, los ladrillos quemados de la tejera para las montañas, el papel de plata para los ríos, la arcilla para las pirámides de Egipto y los pozos de agua, el papel azul celeste lleno de estrellas para el desierto, y todos los accesorios necesarios para su montaje. Cuando esto ocurría, cuando lo montábamos, pasábamos horas increíblemente hermosas, a pesar de no hacer otra cosa que estorbar, porque la ilusión era nuestra; nosotros éramos los verdaderos protagonistas, pues, al cabo, ¿para quién si no para nosotros se montaban los belenes? Aunque el concurso que cada año convocaba el Ayuntamiento te animaba a intentar montar el mejor de todos, para que merced a los tres premios de los que estaba dotado hubiera más dulces en la mesa, la realidad era que para nosotros la verdadera recompensa radicaba en el hecho de montarlos. Eso nos hacía inmensamente felices. ¿Puede, por ventura, haber un premio mayor? Por la Calle Mayor, centro comercial por excelencia, sonaban villancicos a todas las horas del día, y desde la torre del Monasterio de Santa María La Real, nuestras pueriles voces se dispersaban por los vientos najerinos con la ilusión y el cariño que los colegiales poníamos en todos y cada uno de los villancicos que desde allí cantábamos. Todo olía a Navidad: escaparates, villancicos, programas de radio, belenes… ¡hasta la nieve se sumaba a ello! Pero lo verdaderamente bueno, lo que mayor impronta dejó en nosotros venía después de haber escuchado en la radio aquello de: “25.346/ 125.000 pesetas; 16.002/ 125.000 pesetas…”, y de haberles escuchado a nuestros padres que lo principal era la salud, tras comprobar que no les había tocado el gordo. -¿Quién puñetas sería ese gordo?- Era entonces cuando disfrutábamos de verdad, acurrucaditos en el fogón, resguardados nuestros riñones por la chimenea, contemplando embelesados cómo hacían nuestras madres el almíbar con los higos chumbos, las manzanas, las peras, los membrillos, las ciruelas y uvas pasas, la canela y el azúcar. Eso era inenarrable para nosotros. Estábamos calentitos, gozábamos de la compañía de nuestra madre -normalmente estábamos todo el día en la calle- y mangábamos esto o aquello mientras ella se hacía la tonta. Cuando ya estaba todo hecho, sin mediar palabra, acababas, sin saber cómo, en su divino regazo, esperando la llegada del hombre de la casa. ¡Qué acto más maravilloso y profundo! ¡Cuánto daría, Celineta de mi alma, porque me tuvieras así de nuevo aunque solo fuera un segundo! Después, una vez llegada la Navidad, venían las trasnochadas, los villancicos a golpe de pandereta, los chistes y bromas con los que te sentías ingenioso y maravilloso, a pesar de no llegar nunca a ver al hombre que cada año llegaba a nuestra ciudad el 31 de Diciembre con más ojos que días tiene el año, los turrones, el guirlache, los mazapanes, los nevados, el almíbar y otros dulces. Y así, a fuerza de sacar la bota María, nos dormíamos ebrios de felicidad.

Felicitación de Ecologistas en Acción.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Los alumnos del IES Esteban Manuel de Villegas inician trabajos de mantenimiento en el Paseo de San Julián.

Un total de 25 alumnos del ciclo formativo de Grado Medio en Técnico en Aprovechamiento y Conservación del Medio Natural del Instituto IES Esteban Manuel de Villegas han comenzado hoy, miércoles 17 de Diciembre, los trabajos de desbroce, mantenimiento y limpieza del Paseo de San Julián, en Nájera. Estas labores se desarrollan como parte de su formación práctica y están orientadas a la mejora y conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de nuestra ciudad. Los trabajos se retomarán tras las fiestas navideñas, dando continuidad a una actuación que busca mantener el paseo en condiciones óptimas de seguridad, accesibilidad y respeto medioambiental. Desde el Ayuntamiento de Nájera se pone en valor la importancia de este tipo de actuaciones, que contribuyen no solo al cuidado del entorno urbano-natural, sino también a la formación práctica del alumnado, permitiéndoles aplicar sobre el terreno los conocimientos adquiridos en el aula. Además, estas labores favorecen la prevención de riesgos, la conservación de la biodiversidad y la mejora del paisaje, reforzando el compromiso municipal con la sostenibilidad y el mantenimiento de los espacios públicos. El Ayuntamiento agradece la implicación del centro educativo, del profesorado y del alumnado participante, destacando la colaboración entre administraciones y centros formativos como una herramienta fundamental para la mejora del entorno y la concienciación ambiental.

Ya no habrá duplicidad de actos.

Según me comunican, la Coral Najerense ha llegado a un acuerdo con el párroco de la Real Capilla y Parroquia de Santa Cruz, José Félix Sáenz Olarte, para celebrar el Pregón de Navidad a las 19’30 horas, para que todos los najerinos y najerinas podamos acudir el sábado a los dos actos. No esperaba menos de esta gran familia que es la Coral Najerense. ¡Os habéis ganado el cielo!

Felicitación de Amigos de la Historia Najerillense.

martes, 16 de diciembre de 2025

Como nuevo.

El Parque Infantil “Ribera del Najerilla”, destrozado y abandonado a su suerte durante un montón de años, a pesar de estar en frente de un colegio, ha quedado como nuevo. Ahora, como dije en una entrada anterior, ¡a por la fuente!

lunes, 15 de diciembre de 2025

La Capital Verde Europea cuenta con un nuevo oficial de jardinería.

Lo que no queremos en Nájera, Vitoria lo acoge de mil amores. Hoy ha comenzado su nueva andadura en Vitoria, Capital Verde Europea 2012, Luis Zúniga, el jardinero que hemos tenido durante 27 años en nuestra ciudad, y que, entre unos y otros, le hemos empujado a irse. Como ya os dije, este oficial de jardinería no ha tenido nunca ni el reconocimiento ni el respeto que merece. Tal es así, que me consta que se ha ido sin que el/la responsable de “Parques y Jardines” o “Medio Ambiente” del nuevo Ayuntamiento de Nájera, se haya acercado a él a decirle, “Buenos días, Luis. A partir de hoy -hace dos años- yo soy el/la responsable de tu área. Si tienes algún problema o alguna sugerencia que hacerme, ya sabes dónde me tienes”. De hecho, el pasado viernes anuncié que estamos sin jardinero, y aquí nadie dice nada. Actúan cual si no tuviéramos ni cien metros cuadrados de arbolado y zona verde, o les importara un pimiento. Espero y deseo de todo corazón, Amigo Luis, que tu nueva vida en la ciudad europea con mayor superficie de espacios verdes y ajardinados por persona -unos cuarenta y dos metros cuadrados por habitante- sea fructífera y agradable. Seguro que va a ser así. Conociéndote como te conozco, sé que vas a ser feliz cuidando de los caducifolios, castaños de indias, fresnos, tilos, arces, acacias, chopos, coníferas, hayas, abedules y robles que a miles hay repartidos por todo el territorio.

-En la fotografía que encabeza la entrada, Luis Zúñiga, saneando la inmensa morera que estuvo a punto de morir por estrés hídrico al construir la escollera, sin tener en cuenta los sistemas de riego ni las arquetas-.