He de
decir, antes de meterme en harina, que ayer San Antonio fue un día muy extraño.
Hubo, a mi parecer, muy poca gente para ser sábado; el personal no tenía hambre
-la Coral no vendió muchos bocadillos-, y el solazo que pegaba de lleno en el
Paseo de San Julián cuando iba a acostarse por el monte Malpica, creó una luz
extrañísima para hacer fotografías -me ha costado media mañana poder arreglar
algunas de ellas-. Por lo demás, mi alegría fue inmensa al ver dar mis queridas
Vueltas a niños y niñas que apenas se sujetaban en el suelo, junto a padres,
madres, abuelos y abuelas. Las jovencitas -la mayoría eran chicas- apuntaron
maneras para meterse en el “mogollón” de las verdaderas Vueltas; la tierra del
Paseo estaba húmeda de los riegos que le han dado estos días -no hubo una gota
de polvo-, los Músicos, como siempre, estuvieron espectaculares, y el Paseo de
San Julián, entre la extraña luz, y sus alrededores llenos de gente, estaba
verdaderamente precioso. Fue, en fin, un día extraño pero muy hermoso.
domingo, 14 de junio de 2026
Un San Antonio muy extraño.
Publicado por
Eusebio Hervías del Campo
en
09:30
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1 comentario:
Benditas fiestas.
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