sábado, 23 de mayo de 2026

Y la selva se hizo camposanto.

Se acabaron las penas de las personas que cada día subían al cementerio de Nájera a rezarles o a limpiarles las lápidas a sus seres queridos fallecidos, y bajaban de él llorando. Esta semana han sido segadas las yerbas de más de un metro de altura que les impedían acercarse a las tumbas. Las persistentes lluvias caídas a principios de mes y el calor sofocante de estos días, hicieron que el cementerio pareciera una selva. Y la carencia de un oficial de jardinería no ayuda nada a solucionar el problema con la inmediatez que requieren estas cosas. Misión cumplida.

2 comentarios:

Eusebio Hervías del Campo dijo...

LA MÁS AGRADECIDA, LA MÁS DESPRECIADA
Cementerio, desde que existen los Ayuntamientos democráticos, siempre se le ha dado a la oposición cual si fuera una bajeza, una humillación ser el encargado. Y, sin embargo, esa concejalía tan despreciada, si se atiende bien, es la más agradecida. Son miles las personas que acuden al camposanto cada año, y si lo ven bien cuidado, valoran en lo que vale la labor del concejal delegado. No sé en qué medida contribuye a la hora de votar el que esté bien cuidado, pero estoy seguro que quien lo haga bien, saldrá muy beneficiado. Estas últimas semanas han sido muchísimas las personas que me han anunciado con pesadumbre su deplorable estado.

Eusebio Hervías del Campo dijo...

Que alguien quite los harapos que tenemos por banderas en el Centro de Salud de Nájera.

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