viernes, 16 de enero de 2026

Hoy ha sido homenajeado Alfonso Martínez, “el Tamborilero”.

 

Hoy ha sido homenajeado en la sede de la infatigable e imaginativa Peña Juventud, Alfonso Martínez, “el Tamborilero”. Esta bellísima persona llegó a Nájera cuando yo tenía 12 o 13 años, y lo recuerdo trabajando de albañil en la construcción del IES Rey Don García, en el “Olivar de Wichita”, donde se jugaron centenares de partidos de fútbol de aficionados y profesionales, que utilizaban el taller de carpintería de Cristóbal Besga como vestuarios. No se me olvidará jamás la enorme impresión que Alfonso, -“el musculitos”, le llamábamos- causó en todos nosotros por su escultural cuerpo. En los primeros tiempos alternó con Isacín “el Tipo”, y mi primo Ramón, “Corruscos”, nada menos. Años más tarde conoció a una de las chicas más especiales de Nájera, Matilde, “la Treviña”, y ella no lo dejó escapar. Los Treviños eran una de las familias más populares de Nájera. Con Alfonso he mantenido la amistad toda la vida. Siempre nos hemos saludado afablemente, y cuando coincidía con él de regreso a su casa de la huerta que tiene en Arenales, me daba dos o tres hermosos tomates. Con su mujer, Matilde, ¡qué os voy a contar! Vivían en el edificio del Banco Hispano Americano, y años más tarde se trasladaron a las “casas baratas” del Paseo de San Julián, y partían la leña para el fuego en las leñeras que tenían en el ala izquierda del convento de San francisco -también lo hacían “los Cañameros”-, donde vivían mis queridos abuelos Sofía y Benedicto. Antonio, el patriarca de la familia, repartía cola en un pequeño carrito por todos los talleres de carpintería de Nájera, y terminó  su vida laboral siendo barrendero del Ayuntamiento. Pero vamos a lo que de verdad interesa. El premio del Sermón de Oro se lleva dando, con el de hoy, tres años. Se les entrega a personas que hayan tenido especial relación con el Sermón. El primer año se le entregó a Andrés Gómez Tejada  -AGT-, el segundo, a Agustín de la Peña -Peñita-, y el tercero, a Alfonso Martínez, "Fonsito", como ya ha quedado dicho. La organización de estos emotivos y entrañables premios corre a cargo de la Peña Juventud, y los pregoneros les leen a los afortunados el trocito del Sermón dedicado a ellos. En esta ocasión, los rapsodas del Sermón, le han dedicado a Alfonso el siguiente:

Es único y virtuoso.

Su tambor curtido en cuero.

Sus manos como centellas

atronando en el silencio.

 

Él es todo alegría, 

y al ritmo de su pandero

el más triste velatorio

pide fiesta y cachondeo.

 

Cada golpe, cada instante, 

precisión de un relojero.

Te estoy hablando de Alfonso, 

Alfonso, el Tamborilero. 

 

Es altruista, divertido,

tan tímido, tan modesto.

Y un corazón que no cabe

dentro de su ajado pecho.

 

Fonsito, el de la Matilde, 

explícanos el secreto.

¿Cómo ensayabas en casa

y salías siempre ileso?


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