domingo, 29 de diciembre de 2013

Inauguración de "La Salera".


   En esta fotografía de la Inauguración del Campo de Fútbol “La Salera”, en el año 1967, también hay cosas curiosas. Soslayando el saque de honor, y el porte distinguido de Felipe Marijuán, tenemos entre los aficionados a dos que ese día les querían tocar los cojones al resto. Me refiero, evidentemente, al del paraguas y la chaqueta –aparentemente estaba un día espléndido- y al que quería tapar con la suya el único anuncio legible: El del jocoso Maisi “el pintor”. ¡Que ya son ganas de joder la flamante inauguración! Me imagino que de los que aparecen en esta fotografía fuera del campo habrán muerto casi todos ya. Pero yo quiero centrarme hoy en el ingenioso Maisi “el pintor”. Este popular najerino tenía unas dotes especiales para hacer chistes de todo. -Todavía andan por ahí unos programas de fiestas escritos por él, que te desternillas de risa leyéndolos.- Voy a relataros una anécdota ocurrida hace más de cincuenta años en el surtidor de gasolina que había junto al Restaurante Las Pericas -el que a finales de los años sesenta llevamos mi bienamado padre y yo- entre un camionero de Madrid y él. Como todos vosotros sabréis –hasta hace cuatro días aún estaba en la Serrería Ochoa el cartel de: “Hay carga para Madrid”-, los camioneros que venían a nuestra ciudad a descargar mercancía, intentaban cargarlos de nuevo aquí, de lo que fuera, para hacer así dos portes a la vez. Pues bien, una mañana de verano, el camionero de Madrid paró en la gasolinera para preguntarle a alguien si había carga para Madrid, con tan buena –o mala- suerte que fue a dar con Maisi “el pintor”, y el pobre camionero, dirigiéndose a él, le dijo: “¡No sabrá usted si hay aquí carga para Madrid!” A lo que Maisi, todo serio, le contestó: “¡Pues carga no lo sé, pero si quiere usted cabrones, ahora mismo le lleno el camión!”  El camionero, tras escuchar tan singular contestación, más blanco que la leche, se subió al camión, lo arrancó y se marchó. Desde entonces, los que conocemos la anécdota, cuando nos cruzamos por la calle nos decimos: “¡Hay carga para Madrid!” Y nos contestamos: “¡Lo que no hay es camiones suficientes para llevar a tanto cabrón!”

sábado, 28 de diciembre de 2013

Tres taurinos de pro, en "El Ruedo".

    En esta curiosa fotografía de los años cincuenta, tenemos a tres taurinos de pro –los tres fallecidos- en el coso de la Plaza de Toros “El Ruedo”: Mauricio Gómez, Constantino Montalvo –éste toreó varias veces vestido con el traje de luces- y José María Domingo. Y digo curiosa por dos cosas: Porque Raúl –o Abraham, lo desconozco- los colocó en el burladero en el que tenía su propaganda impresa, y porque sobre las tablas se ve claramente que dicho burladero había tenido otra propaganda antes que la suya. “El Ruedo” significó muchísimo para mí en mi asilvestrada vida, ya que desde pequeñito me llevaba a él mi querida Concha Tejada a ver las “charlotadas” que mi bienamado padre Benedicto “Morgón” hacía, y a partir de los dieciséis años salí con uno de los hijos del matrimonio que lo regentaba: Félix Díaz y Antonia de Torre, mi querido Amigo Eduardo Díaz de Torre, “Yumbito”, que, una vez convertido en Camping, en cuanto llegaban a él las primeras extranjeras en verano, nos avisaba raudo y veloz para que fuéramos los de la cuadrilla “Los Golfos” a la barra del Bar que tenían, a intercambiar lenguas con ellas. Y también aquí quiero recordar a una persona muy querida para mí, que la torpe Parca se llevó con ella siendo casi una niña: la hermana de Juan Ramón y Eduardo, Belén, cuya luminosa y límpida sonrisa, a pesar de que le hacíamos rabiar con lo de: “que no la llamen, Belén, Belén; que no la llamen Belén, Belén…, que no viene”, iluminó nuestras vidas. (¡Cómo echo de menos a esta angelical criatura!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Bar El Mono.


  He aquí una preciosa fotografía de Víctor García y sus hijos, Victoriano, Antonio e Iluminada, dentro de la barra del famosísimo Bar el Mono de Nájera, en los años 50. En ella no se ve el Mono que durante muchísimos años tuvieron disecado sobre una gruesa rama. No sé si porque aún no lo tenían, o porque queda fuera de la fotografía. Sea como fuere, este Bar y esta familia fueron toda una institución en la vida najerina. Allí iban cantidad de parroquianos a echar la partida entre irrespirables nubes de humo de tabaco todos los días. (En Ferias, la gente de los pueblos tenía que hacer fila, a pesar de existir otros Bares típicos de la “partida”, como el Royalty, el Náxara, el Casino y el Círculo Católico.) Cuando yo comencé a ir al Mono con mis diferentes cuadrillas, fue cuando abrieron la Discoteca donde hoy tienen el restaurante, que, como ya os he contado en alguna ocasión, tuvieron que cerrarla porque aquello parecía un Salón del viejo Oeste por las numerosas peleas que había. Después, en los tiempos de la “revolución”, íbamos a él de vinos veinticinco o treinta revolucionarios juntos, y a veces no les llegaba la vajilla. Quiero recordar también al difunto Julio Lázaro, “Julito” para nosotros, que nos atendía con una amabilidad exquisita, y al portero de la Discoteca, Arturo Serrano, “Caireles”, que aunque no teníamos la edad para entrar, al cogernos las entradas desviaba la vista. Afortunadamente, de los que están en la fotografía solo falta el padre: El popular Víctor García. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Los polos gigantes.


   Muchas hemos sido las cuadrillas que hemos portado un polo gigante en las fiestas de San Juan. Pero ninguna la que le ha dedicado una sola línea al dueño de la Heladería JANZ. En estas otrora hermosas y entrañables fiestas de Navidad (yo no puedo ser feliz sabiendo que millones de españoles están pasando hambre), es de justicia acordarse de aquellos najerinos que se hicieron hueco en nuestras infancia y juventud, por algún motivo, favor o detalle. Este es el caso del difunto Josemari Zorzano, esposo de Amelia Noguerado (de ahí el nombre de la Heladería JANZ: Josemari-Amelia Noguerado-Zorzano), que desinteresadamente nos elaboraba un polo gigante, cuyo soporte: un palo cilíndrico de haya, tenía que costarle un huevo. A mí particularmente, este entrañable najerino me lo hizo muchos años. No sé si fue porque de pequeño gastaba toda mi paga en los deliciosos polos de hielo de peseta (los domingos y festivos me pasaba allí toda la tarde), o por ser hijo de mi bienamado padre. Pero como he dicho antes, no fue solo a mí, sino a muchos najerinos a quien se lo hizo durante muchísimos “sanjuanes”. Quede, pues, aquí inmortalizado para siempre, este desinteresado y hermoso detalle. ¡Gracias por ello, Amigo Josemari, aunque sea un poco tarde!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Una fotografía histórica.


   Está hecha en el comedor del Mesón Duque Forte de Nájera (cuando yo lo regentaba), en el año 1979, después de una cena conmemorativa de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (O.R.T.), de La Rioja. En ella se encuentran camaradas de Viana, Logroño, Tricio, Nájera y otras localidades, que en los tiempos de la transición se la jugaron con dos cojones contra los grises. Algunos de ellos, sobre todo los de Viana, en momentos muy difíciles, tuvieron los arrestos suficientes como para coger los palos de las pancartas y romperlos en las costillas de los grises, cuando éstos nos estaban aporreando despiadadamente, por pedir Amnistía y Libertad por la calles de Logroño. En primera plana están los dos “Pacos”, fundadores de la O.R.T. en La Rioja, junto con Guzmán, el difunto Bernal y Carlos Muntión, conocido por nosotros como “Carlos el de Tricio”. El difunto Paco (Francisco Sáenz Porres), compañero de mi querida y añorada Amiga Blanqui, fundó en Nájera el Sindicato Unitario, y, poco tiempo después de su fundación, se llevó a cabo la Primera Huelga General de la Madera, con un rotundo éxito. Eran tiempos difíciles, peligrosos e inciertos, pero nosotros, merced a nuestras acciones, éramos temidos por Empresarios, Guardias Civiles y Grises. Y en todas y cada una de las manifestaciones que hacíamos, había “sociales” (policías de paisano) dispersados por los bares del recorrido de la manifestación, para intentar detenernos a traición a alguno de nosotros, cosa que les resultaba muy difícil, porque, a ambos lados de la manifestación, íbamos los “piquetes”. Mi difunto Amigo Jonás y yo, por aquello del Karate, lo hicimos muchas veces. Pero, a pesar de ello, en una de las manifestaciones  detuvieron a la hermana de Guzmán, sin que nos diéramos cuenta ninguno de nosotros. También fueron detenidos posteriormente, Carlos Muntión, Guzmán y Bernal. Éste último apaleado sin piedad en los calabozos del Gobierno Civil de Logroño, porque le pillaron en la leñera de su casa toda la documentación de la O.R. T. Pero esa es otra historia, que en su momento os contaré. El verdadero fin de esta fotografía histórica, no es otro que el de recordar a mis aguerridos Camaradas y Amigos muertos: Francisco Sáenz Porres, José Ramón Bernal, Y Jonás Olarte. ¡Que en Paz descansen!