Da pena y rabia solo de pensarlo. Llevo tiempo
denunciando la absoluta desidia que sufrimos en la calle Descampado, donde
parte de los aparcamientos siguen sepultados bajo la arena que ustedes echaron
para asar las chuletas el día de San Pedro. Lo justificaron por el miedo a los
posibles incendios que pudiera haber si se hacían en la ribera del río
Najerilla y en el Paseo de San Julián. -En San Juan se suspendieron las lumbres
por primera vez en la vida debido a la ola de calor-. La última vez que hablé
de esto recurrí a la ironía. Dije que, en lugar de limpiarlo, echarían más
arena para el concurso de paellas de San Juan Mártir y Santa María La Real, estirando
la excusa de la ola de calor hasta Octubre. Lo triste es que la gente se lo
creyó, y se lo creyó porque el nivel de abandono que permitimos ya no nos
sorprende. ¿De verdad no les duele el alma al pensar en la imagen que
proyectamos? ¿Qué creen que se lleva en la retina el turista que decide
visitarnos y se ve obligado a aparcar entre arena, piedras y ceniza? Es una
estampa tercermundista y lamentable. Retirar esa suciedad cuesta un esfuerzo
insignificante, un mínimo de voluntad que ustedes no tienen. Mientras tanto, a
los que de verdad amamos Nájera, se nos cae la cara de vergüenza y se nos parte
el corazón al ver a nuestra ciudad tratada con tanto desprecio.