martes, 7 de enero de 2014

Jamás creí que llegara usted tan lejos.


  Señorita alcaldesa. He de confesarle públicamente, que a pesar de creerla capaz de dejar que cierren todas las industrias de la ciudad y de que se mueran de asco todas las tiendas, restaurantes y bares, sin inmutarse, jamás creí que fuera capaz de no mandar arreglar el reloj de la Estación de Autobuses. Aunque soy profano en la materia, me imagino que se paró en uno de los muchos apagones que sufrimos en nuestra ciudad últimamente, y que el reloj dispone de un mecanismo para ponerlo en marcha inmediatamente. Mecanismo que tiene un tiempo de duración equis, y que en pasándose ese tiempo, si no ha sido activado, toda la maquinaria queda inútil. –Corríjanme los entendidos si no estoy en lo cierto.- Me gustaría que me explicara usted cómo puedo creerla cuando les promete a los najerinos el oro y el moro para conseguir sus votos, si no es capaz de hacer algo tan simple como arreglar un reloj, teniendo, como tiene, a dos liberados en el Ayuntamiento, que nos cuestan veintidós millones de las antiguas pesetas al año, incluyendo su sueldo. Quizá crea usted que el tema del reloj es una nimiedad –pijada, en castellano-, pero es un tema muy importante, ya que además de despistarnos a todos nosotros, despista también a los viajeros que cruzan nuestra ciudad en autobús, dejándonos en muy mal lugar a los najerinos. Ya sé que esto a usted se la trae al pairo. Pero si su desidia, ineptitud o dejadez me obligaran a recordárselo otra vez, le prometo que lo haré con un lenguaje mucho menos correcto.

domingo, 5 de enero de 2014

Volverán a equivocarse los Reyes Magos.


   A pesar de lo que digan el mendaz de Rajoy y sus adláteres, en el 2015 los Reyes Magos dejarán de ser Magos y volverán a equivocarse como lo hacían en mi infancia, cuando les pedía una equipación completa de fútbol, una coraza romana, con su escudo y su espada, o el traje del indio Winnetou, hermano de sangre de Old Shatterhand, en las películas de indios que devoraba con pasión siendo niño, y me traían ropa interior y material escolar para todo el año. Y yo, tras desenvolver histérico los regalos, me decía todo indignado: “¡Pero si esto ya me lo compra mi madre cuando me hace falta! ¡Vaya Reyes Magos! ¡Mucho subir escaleras con sus caballos, y no tienen ni idea de traer los regalos!” Y lo mismo ocurría con mis hermanos. Lo que sí nos traían eran los juegos reunidos geyper, para que jugáramos con ellos toda la familia, como desagravio. Y volveremos a las cocinas de leña, que se cargaban colocando un palo en el centro y apretando el ricillo o el serrín con otro, golpeándolo. Y al calor de estas rústicas cocinas, las futuras madres bañarán a sus hijos en los baldes de cinc cada sábado. Y volverán a reunirse a comer escuchando la radio, mezclando el cocido con lágrimas y pan sagrado. Porque la abyecta política que están llevando a cabo estos corruptos depravados, nos va a dejar a todo el mundo en el paro. Y quienes tengan la fortuna de trabajar, gracias a la infame reforma laboral, lo harán a cambio de un miserable salario. Así que, como ha quedado dicho: ¡Volverán a equivocarse los Reyes Magos!

sábado, 4 de enero de 2014

Nuestros primeros socorristas.


  Por último, dentro de este apartado especial que dedico en estas entrañables fiestas a recordar a najerinos ya fallecidos, quiero colgaros una preciosa fotografía de nuestros primeros socorristas de la Cruz Roja, en la que, afortunadamente, -que yo sepa- solo falta el inolvidable Antoñito, “Jalisco”. Y ya que hablo de la Cruz Roja, quiero recordar a tres socios fundadores que lo dieron todo por ella: José Luis Rojo, Tarsicio Moreno y mi bienamado padre, Benedicto Hervías: “El Rojo”, “Jalisco” y “Morgón”, que levantaron con sus propias manos el primer puesto de socorro que tuvo la Cruz Roja en nuestra ciudad, dentro del Fielato. De los tres, solo José Luis Rojo sigue entre nosotros. ¡Y que siga mucho tiempo!

viernes, 3 de enero de 2014

Una tarde en la "Feria Matea".


   Otra preciosa fotografía de los años sesenta (63-64), en la que un grupo de najerinos amantes del mundo de los toros aparecen en primera fila en la Plaza de Toros de Logroño, disfrutando de una corrida de la Feria de San Mateo. De los seis najerinos que aparecen en ella, cuatro adultos y dos niños, cuatro han muerto: El niño Roberto Aldonza; su padre, Victoriano Aldonza; Gonzalo Carrillo y Vicente Diez. Se da la circunstancia de que estos tres adultos fueron miembros fundadores de la Peña Taurina de Nájera. Y Gonzalo Carrillo fue, además, un afamado crítico taurino. Roberto Aldonza, al que la Parca se llevó siendo muy joven, fue un najerino amante de su familia, de la música y de sus amigos. Cuando los estudios se lo permitían –creo recordar que fue un estudiante ejemplar- se pasaba las tardes-noches tocando la guitarra en la Plaza de España y en los bancos del Paseo, sobre todo en verano, con otros jóvenes najerinos. De aquellos ratos de disfrute y divertimento, nació el Grupo najerino Papá Goriot, que el año pasado, como homenaje a Jesús Aranzubía, también fallecido tempranamente, nos ofreció en el Cine Doga de Nájera un Concierto, más que magnífico, apoteósico. ¡Descansen en Paz todos ellos!

miércoles, 1 de enero de 2014

¡No puedo hacerlo!


   Me gustaría muchísimo desearos Feliz Año Nuevo a todos. ¡Mas no puedo hacerlo! No puedo ni quiero engañaros a vosotros. Y mucho menos aún engañarme a mí mismo. El año que acaba de nacer va a ser más de lo mismo. Y lo va a ser porque una cifra no puede cambiar una realidad tan trágica como la que estamos viviendo. Lo único que puedo desear y deseo, es que los que aún tenemos algo, demostremos nuestra solidaridad, nuestra generosidad, nuestra entrega, nuestro calor y nuestro cariño con los que más están sufriendo.