El día de hoy quedará grabado en la memoria como una jornada sencillamente inigualable, un día de auténtico «Manumento». Nájera se ha vestido de gala para honrar la festividad de San Juan Mártir, celebrada con el esplendor y la solemnidad que merecen nuestras tradiciones más queridas. El cortejo comenzó abriéndose paso con el alma de nuestra tierra: la Agrupación Musical Najerense, que escoltó con paso firme y marcial a las autoridades hacia la Real Capilla y Parroquia de Santa Cruz. Poco después, bajo las bóvedas del templo, se obró el milagro de la música en una misa solemne, bellamente coronada por las voces celestiales de la Coral Najerense. Las reliquias de los santos, portadas en andas con devoción, recorrieron el corazón del casco antiguo, inundando cada rincón de misticismo antes de regresar al templo bajo el amparo de las notas de la Agrupación. Tras el fervor religioso, la Agrupación Musical volvió a guiar a las autoridades locales y regionales hasta las puertas del Ayuntamiento, obsequiándonos allí con dos piezas magistrales. Sin embargo, el clímax de la mañana estaba por llegar. Su director, Manuel Gil -artífice indiscutible del cariñoso juego de palabras «Manu-mento»-, se puso al frente de sus músicos para regalarnos un concierto vermú memorable, una exhibición de talento que nos erizó la piel. ¡Qué virtuosismo! ¡Qué entrega tan absoluta en cada nota! La jornada continuó su ritmo frenético con la llegada del gran camión de la orquesta vespertina, cuyo desembarco de luces y sonido nos obligó a despejar la Plaza de España para abrir paso a la magia de la tarde. Mientras tanto, el paladar también tuvo su propio festejo: la Peña Juventud nos deleitó con unas brochetas magistrales, bendecidas por la sazón inconfundible y el arte culinario del gran «Clavelina». Como podéis comprobar, ha sido una de esas jornadas benditas, un día cumbre difícil de superar. En definitiva, amigos... ¡un día de absoluto Manumento!
miércoles, 16 de septiembre de 2026
San Juan Mártir: Un día de «Manumento»
martes, 15 de septiembre de 2026
Nájera huele a fiesta.
Se desborda el aroma del júbilo por sus cuatro costados, un clamor impaciente que estalla justo cuando el reloj acaricia las dos en punto de la tarde. En ese instante mágico, los reyes de la alegría lanzan al viento los cohetes anunciadores, rasgando los impolutos cielos najerinos con destellos de pólvora y libertad. Son horas de algazara y bullicio, tal como dictan las apasionadas palabras del Alcalde Jorge Salaverri, quien exhorta al pueblo a entregarse, sin reservas, al sagrado rito de la diversión. Después de arrojar cientos de caramelos y confeti desde el balcón del Ayuntamiento, la Peña Juventud inunda las calles con un pasacalles alegre y vibrante, un torrente de risas que contagia cada rincón, mientras las notas enérgicas de la Disco-Móvil Dido animan el vermú en una Plaza de España que late con música a todo trapo. Los bares, los restaurantes y las viejas callejuelas se transforman en un hervidero de cuadrillas unidas por el brindis y la complicidad; almas festeras que enlazan el día con el crepúsculo en un eterno café torero, dispuestas a prolongar la juerga hasta que la madrugada pinte las tres o las cuatro de la noche. Y es que las gentes de Nájera guardaban en el pecho un ansia contenida, unas ganas inmensas de abrazar, por fin, su fiesta.
lunes, 14 de septiembre de 2026
El eco de los ángeles en Santa María La Real: un broche de oro inolvidable.
Anoche, el Monasterio de Santa María La Real no solo acogió un concierto; se convirtió en el epicentro de una emoción compartida. Bajo sus bóvedas sagradas, con una iglesia abarrotada y expectante, la Escolanía de La Rioja fue la encargada de tejer el broche de oro para el ciclo Culto y Cultura 2026. Lo que vivimos allí no fue una simple clausura, sino un auténtico viaje hacia la belleza. La puesta en escena fue sencillamente espectacular. Sobre las tablas, una treintena de jóvenes -voces femeninas en su mayoría, entrelazadas con la frescura de algunos muchachos- obraron el milagro. Bastó que rompieran a cantar para que el vello se erizara al unísono en el templo. Hay momentos en los que la música deja de escucharse con los oídos y empieza a sentirse directamente en el pecho; anoche fue uno de ellos. Uno de los instantes más mágicos y vitoreados de la velada llegó con los dúos. El templo contuvo el aliento cuando alzó la voz nuestra querida y admirada Isabel, de la Coral Najerense. Su intervención, cargada de maestría y afecto, elevó aún más los corazones de los asistentes. Más de cinco décadas de alma coral. Guiados por la mano firme y sensible de Elvira Guarás González en la dirección, y arropados por las manos magistrales de Jesús Gómez de Segura al piano, la Escolanía demostró el porqué de su prestigio. Fundada en 1968, esta institución lleva más de medio siglo custodiando y exportando el patrimonio coral de nuestra tierra, brillando con luz propia tanto en escenarios nacionales como internacionales. Su repertorio de anoche fue un testimonio de esa versatilidad: un viaje impecable que acarició la polifonía clásica, se fundió con el misticismo de la música religiosa, abrazó las raíces del folklore y desafió al tiempo con la creación contemporánea. Dicen que cantar como los ángeles es solo una forma de hablar. Sin embargo, quienes abarrotamos la iglesia sabemos que anoche esa metáfora se vistió de realidad. Gracias a estos treinta jóvenes por regalarnos un cierre de Culto y Cultura de auténtico lujo. Un recuerdo que se queda a vivir para siempre en los muros de Nájera.