
El río Najerilla sigue su curso,
pero hoy sus orillas se sienten más mudas. Los bancos de Samaniego extrañarán
tu presencia, tus palabras y el andar fiel de Ares a tu lado. Se ha apagado una
luz diaria en mi camino, pero la huella de tu amistad queda grabada en mi corazón
para siempre. Descansa en paz, José Ramón.
1 comentario:
Se le echa de menos.
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