viernes, 24 de junio de 2022

Insuperable.

Al final, hasta donde yo he visto, el tan temido San Juan de este año ha sido insuperable. Cantidad de najerinos/as y forasteros/as han bailado dándolo todo hasta llegar a la Plaza de España, a las 16’30 horas. Después de un breve descanso de nuestros Músicos -por cierto, a ver si el Ayuntamiento les pone un barandado en las escaleras del escenario. Hoy se han caído dos- han vuelto a tocar las tres piezas, con la Plaza de España a rebosar, y un montón de bises, haciendo las delicias de todos los sanjuaneros, que han echado el resto. El ambiente ha sido envidiable. Se ha notado que había muchas ganas de disfrutar de la Morena y de la Rubia; del Manolé y del Viriato. Los sanjuaneros de verdad, nos hemos abrazado, besado y felicitado por tener el privilegio de poder disfrutar de esta salvaje y hermosa fiesta ancestral. Hacía muchos años que no veía el puente de San Juan de Ortega, la Calle Mayor y la Plaza de España llenos de sanjuaneras/os. Y el comportamiento ha sido ejemplar. Antes de cerrar la entrada, quiero decirles a los más jóvenes, que hay tres fiestas en el mundo sin igual: en Brasil, el Carnaval; en Pamplona, San Fermín, y en Nájera, San Juan. ¿Se puede pedir más?

jueves, 23 de junio de 2022

¡Ya han comenzado las fiestas!

Con el despertar de Benedicto, “Morgón”, y el desentierro de la Venancia, que se llevará a cabo dentro de hora y media, han dado comienzo estas salvajes y hermosas fiestas del Sol, del Agua, de la Fruta y del Amor. Deseo de todo corazón que todos, absolutamente todos, disfrutéis de estas deseadas y esperadas Vueltas, y sigáis la juerga hasta que vuestros cuerpos digan basta. ¡Felices Fiestas!


 

Hoy, el despertar de Morgón, y el desentierro de la Venancia.

Ya estamos en plenas fiestas de San Juan y San Pedro. Morgón, por la tarde, y la Venancia por la noche, se van a encargar de meternos el gusanillo en el cuerpo, para que mañana lo demos todo en estas esperadísimas Vueltas que, aunque sólo nos han abandonado dos años, se nos han antojado dos siglos. Espero y deseo de todo corazón que la algarabía, el bullicio, la juerga y el desenfreno bien entendido, sean lo que impere en estas salvajes y hermosas fiestas, y hagamos de ellas el más maravilloso de los recuerdos. ¡Que Morgón y la Venancia nos protejan!

miércoles, 22 de junio de 2022

Quincuagésimo aniversario de la “Venancia”.

Este año se cumple el quincuagésimo aniversario de la cuba de vino, bautizada por mi bienamado padre como “Venancia”. En el año 1971, Benedicto, viendo que el día de San Pedrito se quedaba triste y vacío, pensó  que no sería mala idea inventar algo para llenar ese día de contenido. Y, ni corto ni perezoso, sentado en una banca de madera, recostada contra la fachada del Restaurante “Las Pericas”, mientras esperaba a que los clientes fueran a echarles gasolina a sus motos a la gasolinera que él y yo regentábamos, concibió a la famosa “Venancia”. Yo fui testigo directo de su alumbramiento. Pero, hete aquí, que ese año sólo se celebró el entierro de la cuba. Es decir, fue enterrada sin haber nacido. Nada más percatarse de ello, Benedicto se puso manos a la obra, y en el año 1972, la víspera de San Juan, celebró el famosísimo desentierro de la “Venancia”, y, posteriormente, el día de San Pedrito, el no menos famoso entierro, llenando así de contenido, la víspera de San Juan y el día de San Pedrito. Todo esto fue posible gracias a la impagable colaboración de sus Amigos, “Los que no se rinden”. De hecho, la “Venancia” dormía siempre en la bodega de “Pencho”, hasta que años después, se la entregaron a la Peña Malpica, que es quien se encarga desde entonces del desentierro y del entierro. Los primeros años no sólo acudían todos los najerinos a este acertado aditamento: cantidad de bilbaínos adelantaban sus vacaciones para asistir al desentierro. La ingente muchedumbre que la “Venancia” atraía era tal, que la mayoría de los danzantes no oían la música: entonces eran muy pocos los Músicos. Hoy, después de 50 años de su nacimiento, aún me pone los pelos de punta escuchar la canción que Benedicto compuso para el día San Pedrito: “Adiós, San Juan y San Pedro/, adiós, mis queridas Vueltas/, que triste se queda el pueblo, “Venancia”/, pues se acabaron las fiestas/…” Sólo escribiéndolo, acuden a mis ojos lágrimas de agradecimiento. Por consiguiente, bien vale, pues, este merecido reconocimiento. ¡Felicidades, doquiera que estéis, colosos!

martes, 21 de junio de 2022

Unos Sanjuanes muy impredecibles.

Estamos a punto de celebrar las fiestas de San Juan y San Pedro más impredecibles de nuestras vidas. Y es normal que así sea. Después de 2 años, 6 meses y 20 días sin tocarnos, sin abrazarnos, sin besarnos, sin juntarnos, sin desmadrarnos… y de haber vivido un confinamiento que, de un modo u otro nos ha dejado a todos un poco tocados, se me antoja difícil predecir qué puede ocurrir este año. Esta ignota situación puede provocar dos cosas: que saquemos lo mejor que hay en nosotros, y vivamos unos Sanjuanes divinos, sublimes y hermosos, o, por el contrario, que la represión, privación, abstinencia, contención o como quiera que se describa esta terrible experiencia que hemos padecido, nos haga sacar lo peor, y convirtamos estas hermosas fiestas en un infame campo de batalla, donde jóvenes y mayores se den de hostias por todas las esquinas. Yo apuesto firmemente por la primera. Es más, creo que van a ser las más parecidas a las que vivieron nuestros ancestros. No en vano son fiestas de danzar alrededor de una lumbre -ahora de un quiosco-, y, después de estar borrachos de alegría y agradecimiento al Sol -ahora de alegría y alcohol-, hacer el amor para que la vida se perpetúe -lo de engendrar, mejor que espere un poco-. Ése es el origen de estas salvajes y hermosas fiestas. Si a esto le añadimos que estamos en la época de la fruta, y que las/os jóvenes andan con las hormonas revolucionadas, la fiesta está servida. ¡Ojalá lo deis todo, cual si no hubiera un mañana, y hagáis honor al sobrenombre de paganas!