viernes, 5 de noviembre de 2010

Que las vidas son sagradas.

   En esta ciudad en la que nos ha tocado en suerte vivir, por más promesas que uno se haga de que vea lo que vea y oiga lo oiga no va a decir nunca “esta boca es mía”, es absolutamente imposible cumplirlas, porque nuestros gobernantes, a pesar de saber, como saben, que ahora mismo no hay cuatro ciudadanos contentos con su gestión (se acaban de cargar a las dos únicas Asociaciones Deportivas y Culturales que aún funcionaban); que todos los najerinos están hartos ya de su incuria, de su soberbia, de su despotismo, de su estulticia y de su estupidez, aunque nadie se atreva a decirlo en público, van por la ciudad que no caben en sí de gozo. Es más, van que no caben por las calles de puro orgullosos.
   A mí esto me daría absolutamente igual, si su infame proceder derivara de trivialidades tales como dónde han colocado un árbol, un banco, una papelera, una fuente, una farola, un parque, un jardín, una plazoleta o un aparcamiento. Pero cuando se trata de temas en los que están en juego nuestras vidas, ¡las de todos!, me hierve la sangre al ver, por ejemplo, el comportamiento tan cerril y prepotente que con el tema de la Base Presencial de Ambulancias están teniendo.
   Desconozco qué espurio motivo les impulsa a actuar así. Pero cuando uno ha tenido el dudoso honor de asistir a la muerte de demasiadas personas mientras esperaban recibir los primeros auxilios, desde que mi bienamado padre, Benedicto, “Jalisco” y el “Rojo”, principalmente, crearan con sus propias manos el Puesto de Socorro de Cruz Roja en el desaparecido fielato, allá por los años setenta, hasta nuestros días, no puede comprender ni consentir bajo ningún concepto, que nuestros gobernantes, ante las reiteradas peticiones de los propios interesados, de los socialistas y de otros muchísimos ciudadanos, haciéndoles ver que los conductores de las ambulancias están perdiendo continuamente un tiempo precioso (a veces un simple minuto puede ser decisivo para morir o seguir viviendo), teniendo que ir a buscar a los camilleros, cuando hay una llamada de emergencia, porque cada uno de ellos hace la guardia en su casa, obtengan siempre como única respuesta el silencio.
   Por consiguiente, como en esta gravísima cuestión lo que está en juego son nuestras vidas, ¡y las vidas son sagradas!, desde estas líneas os exhorto a todos los najerinos a que quitéis el miedo de una santísima vez, deis un paso al frente, y, más allá de partidos, ideologías y clases sociales, unamos nuestras voces, y con un grito estentóreo, les exijamos a esta cuadrilla de engreídos la creación de la Base  Presencial de Ambulancias en el viejo Centro de Salud, tal y como lo demandan el sentido común y el buen gobierno.
   Porque no podemos ni debemos olvidar, que, además de lo ya descrito, las Ambulancias duermen actualmente en la calle, y pueden sufrir roturas de lunas, faros o espejos, pinchazos de ruedas, robo de gasolina, algún golpe o cualquier otro percance que impida su normal funcionamiento. Que Nájera es cabecera de comarca de cuarenta y tres pueblos, alguno de ellos a sesenta kilómetros. Que la Base con UVI-Móvil más cercana se encuentra en Haro, con lo que en caso de necesidad se pierde un tiempo muy valioso. Que si alguien puede crear esta Base Presencial es nuestro actual Ayuntamiento, por ser del mismo Partido que nuestro Gobierno. Y ante todo y sobre todo, que el edificio ya está hecho.
   Por todo ello, ¡obliguémosles entre todos a hacer lo correcto: Crear la Base Presencial de Ambulancias en el viejo Centro!
 ARTÍCULO PUBLICADO EN LA CRÓNICA DE NÁJERA.

Arreglo de socavones.

  Aunque cualquier malpensado pudiera deducir que de la calle Ribera del Najerilla, han sido arreglados por la Brigada de Obras del Ayuntamiento de Nájera, los socavones que por doquier tenía, porque en breves fechas va a venir a nuestra ciudad el Presidente del Partido Popular y del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, a inaugurar el cuarto puente de Nájera, conocido como “el puente de los pescadores”, bueno es que hayan sido arreglados ya, porque presentaban un aspecto lamentable. 
   Como pudimos observar, no han sido solamente los de dicha calle, sino que fueron igualmente arreglados, los del Arrabal de la Estrella, así como sus aceras.
   Ahora sólo nos queda desear, que la Brigada de Obras del Ayuntamiento de Nájera, se dedique a arreglar los baches y socavones de otras muchas calles de la ciudad, que, además de estar pidiendo a gritos su arreglo, pueden provocar algún mal.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cuidadín con mi cable.

 ¡Que nadie me toque el enganche que he hecho para ver esta noche "Águila Roja"! No me importa que alguien deje allí el cuello, si tiene la ocurrencia de subir al Castillo entre dos luces. Pero ¡Por favor...Dejadme ver cómo acaba la serie!

Conflicto sin resolver.

En nuestra ciudad, para desgracia de todos los que la habitamos, existen muchos conflictos sin resolver, por decisiones totalmente arbitrarias. Algunos, por aquello de que no se ven, pueden pasar inadvertidos por este blog; pero el que vamos a colgar hoy, es que clama al cielo.
Como consecuencia de un incendio ocurrido hace unos años, el exconvento de San Francisco quedó libre de inquilinos, y ello propició que el Ayuntamiento y el propietario del edificio mantuvieran varias reuniones para llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, eliminando así para siempre, esa imagen tan horrible y desoladora que ahora mismo ofrece el susodicho convento.
Finalmente, parece ser que llegaron al acuerdo de rehabilitar el exconvento, para hotel, y construir un determinado número de casas en sus aledaños, cediendo los terrenos correspondientes. Pero (aquí siempre hay peros) quiso el azar, ¡que es muy puñetero!, que una familiar del propietario, por ende, propietaria también, no quisiera venderles una chopera que a su nombre tenía en “Peñaescalera”, cuando el Ayuntamiento andaba como loco comprando terrenos para construir la Residencia de Ancianos, el Centro de Día y el Pabellón Multiusos, en la ribera del río, y nuestra alcaldesa y los suyos, acostumbrados a no obtener un no por respuesta, decidieron, al más puro estilo caciquil, que ésa familia se iba a enterar. Que, ¡a ver qué se creían ellos! ¡Pues ahora van a saber lo que es bueno! Y en esas estamos: El exconvento, dando una imagen deplorable; el propietario, impotente y perplejo, y nuestro Ayuntamiento, como siempre, loco de contento.
En el exconvento de San Francisco, situado en el mismísimo Paseo, quedan (o quedaban) restos de dos alas (este y sur), del conjunto conventual, en una de las cuales se aprecia que el claustro era de arcadas de medio punto sobre pilastras, en sillería y mampostería, remodeladas para viviendas. Asimismo, partes del alzado de la iglesia en sillería que permiten reconstruir una planta de una nave con capillas, crucero y cabecera ochavada de cinco paños, ésta con columnas adosadas a pilastras cajeadas. En el lado del norte se conserva el arcosolio de un sepulcro en arco rebajado entre pilastras cajeadas, lo que conviene con la fecha de 1.540 en que parece estaba terminada la iglesia del convento, fundado por el duque en 1.521.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Estamos perdiendo el norte?

El pasado jueves 28 de octubre, justo cuando me sentaba a comer, oí en la televisión algo así como que iban a prohibirles a las niñas jugar a la soga en los patios de los colegios, durante los recreos, porque eso era propio de una educación sexista. Confieso que cuando lo oí, me quedé pegado a la silla. Mas cuando reaccioné y quise cerciorarme, ya no pude porque no repitieron la noticia.
No sé si eso iba en serio o no, y si iba a ser en un colegio en concreto, o en todos los de nuestro País. Pero sí se, empero, que el jugar a la soga nada tiene que ver con lo que las niñas vayan a ser cuando lleven el pelo largo y corta la falda.
Yo me he pasado toda la infancia jugando a juegos de niñas: A la soga, al cantillo, a los cromos, a las tabas, a la goma… ¡Hasta he jugado con muñecas y mariquitinas! Y puedo aseguraros que soy un hombre hecho y derecho, en el sentido más amplio y primitivo de la palabra. O sea, que para nada me afectó aquella educación no sexista, no machista y no franquista.
Mi hija, igualmente, ha jugado conmigo durante toda su infancia al fútbol, al tenis, a la pelota, a peleas, a batallas libradas en la tierra del Paseo, con trozos de ramas que iban dibujando la trama… E, igualmente, hoy es toda una señorita, en el sentido más amplio y profundo de la palabra, a pesar de mi educación no sexista, no machista, no franquista.
Así que, amigas mías, ¡me parece que no va de eso la película!

Traslado de la Escuela de Música.

La Escuela de Música de Nájera, ubicada hasta ahora en el edifico del Museo Arqueológico Najerillense, en su segunda planta, junto al Juzgado de Paz, a la que había que acceder por una interminable escalera, ha sido trasladada a los bajos del Hogar de Personas Mayores, gracias al cambio de sede de Protección Civil, que la tenía ubicada allí mismo, donde la Brigada de Obras del Ayuntamiento de Nájera, ha construido una sala grande, en la que podrán darse cómodamente las clases de música, y realizarse todo tipo de ensayos. Asimismo, se han habilitado cuatro aulas individuales, totalmente insonorizadas, para que los alumnos puedan practicar con un instrumento, bajo la tutela de un profesor, sin molestar al resto del alumnado.
También ha sido creada la Banda Chiqui, donde nuestros pequeños irán forjándose en el mundo de la música, para entrar a formar parte, una vez adquiridos los conocimientos necesarios, de la Banda Municipal, y de la Agrupación Musical de Nájera, integrada por cuarenta profesores, y en la que, esporádicamente, participan los aspirantes a músicos de la Escuela.
La Banda Municipal de Música de Nájera, está dirigida por el gran músico y director, Ismael Peñaranda Gómez (qué solos de saxofón se casca el tío), quien nos ameniza los atardeceres de los viernes de estío, en el Quiosco del Paseo, y las frías tardes de otoño-invierno, en la sala principal del Cine Doga. Y dicen las malas lenguas, que siendo como es un profesor magnífico, también ha sufrido el inquisidor azote de nuestros ínclitos, por tocar mejor el saxofón con los dedos izquierdos que con los derechos.

martes, 2 de noviembre de 2010

Por el camino verde.

Por el camino verde
que va a la Ermita
que va a la Ermita,
el charco se ha agrandado
lloran de impotencia

los dueños de las huertitas…

¡Mecachis en la mar! Con la cantidad de euros que se ha gastado el Ayuntamiento de Nájera, en el arreglo y acondicionamiento de caminos rurales, y va y se deja el que tiene más cerca. El que además de conducir a las antedichas huertas, nos conducía a nosotros, cuando éramos chiquititos, al Pozo del Coco, que está allí mismo, y a la Pirámide, a bañarnos y a chinchar a las chicas.
Pero que no se desanime nadie, ¡hombre!, que igual un mes de estos va y les da por recorrerse estos parajes, en lugar de los restaurantes, bares y cervecerías. ¡Qué! ¿Qué no? ¡Cosas más difíciles se han visto! Y si no que se fijen justo enfrente, al otro lado del río, y verán otra gran ironía. Pero de ésa ya hablaremos otro día.

¿Para qué adquirimos Patrimonio?

Uno no puede dejar de hacerse esta pregunta, viendo cómo los gaznápiros que nos gobiernan, dejan que se nos hundan en el más absoluto de los olvidos, todas las propiedades que tenemos.
Y es más chocante aún, cuando esos bienes inmuebles han sido adquiridos precisamente para sacarlos del olvido al que los tenían condenados sus dueños.
Algunos de ellos, curiosamente, fueron adquiridos a precio de oro (léase, por ejemplo, las casas de los gitanos), para derribarlos, y erradicar así un peligro cierto. Otros, en cambio (léase la Ermita de la subida al Alcázar), lo fueron para todo lo contrario: Para adecentarlos, rehabilitarlos, e integrarlos en el conjunto patrimonial o paisajístico.
Pero unos y otros, se mueren de asco, mientras nuestros gobernantes dirigen todos sus esfuerzos hacia la exterminación de nuestros verdaderos tesoros, construyendo obras faraónicas que, además de machacar el entorno, van a dejar el Ayuntamiento en un estado de ruina tal, que para salir de él no habrá ningún remedio.
¿Cuánto nos habría costado a los najerinos, si el tejado hubiese matado a alguno de los que estaban allí durmiendo?

lunes, 1 de noviembre de 2010

Aquella casa al lado del Monasterio.

Nuestra pía alcaldesa, Marta Martínez, ha sido capaz de hacer lo que no se hubiera atrevido ni tan siquiera a mentar en público, hace cuarenta años, ni el mayor de los caciques. Se ha construido una casa, justo al lado del Monumento Nacional, joya por excelencia de los najerinos, el Monasterio de Santa María La Real, en pleno Camino de Santiago (Patrimonio de la Humanidad), para gozo y deleite de millones de peregrinos.
No es mi intención entrar a cuestionar en este blog (de momento), si esta obra es legal o ilegal; si se han solicitado o no, todos los permisos, si se han llevado a cabo o no, las catas arqueológicas, obligatorias en todas las nuevas construcciones del casco histórico, o si debería o no haberse rehabilitado, en lugar de haberse derribado. Lo único que sí quiero dejar bien claro, es que una persona normal (no es necesario que sea ningún historiador, ni ningún lumbreras, ni ningún benefactor) no lo hubiera hecho jamás; tanto por haberse expropiado hace años, o comprado ¡igual me da!, la casa de al lado, para que se viera mucho mejor el Monasterio de Santa María La Real, cuanto por respeto a dicho Monumento Nacional. Y mucho menos aún, siendo el máximo regidor.

Yo nunca tuve un libro.

Cuando mis bienamados padres me trajeron al mundo en los difíciles años cincuenta, bastante tuvieron con trabajar de sol a sol hasta quedar completamente exhaustos, para poder darnos de comer dignamente a mis seis hermanos y a mí, y enviarnos a la escuela decentemente aseados, a que consiguiéramos el “Certificado de Estudios Primarios,” con el que poder ganarnos después el sustento.
Por consiguiente, al no poder permitirse gastos superfluos (a veces hasta la comida era artículo de lujo), en mi casa no hubo nunca ni un sólo libro que poder echarme a los ojos.
Por lo que, falto de libros que alumbraran mi camino y de golosinas que saciaran mi apetito, tuve que buscarme la vida desde bien pequeñito para poder tener todo aquello que no era considerado necesario: chocolatinas, tortas, pasteles, canicas, trompas, pelotas, balones, pistones, pistolas de agua, caretas, álbumes de cromos y los consabidos indios.
En la escuela, mientras mi caro Don Emilio ojeaba el periódico, fumándose con deleite el cigarro “caldo” que previamente se había liado, yo montaba mi particular tómbola en la que rifaba un indio, un soldado, una jirafa, un león o cualesquiera otra cosa que me hubieran “echado” los Reyes Magos, escribiendo en pequeños trozos de papel de cuaderno cuadriculado “repita la suerte” o “vale por un indio”, “vale por un soldado”..., que los demás niños adquirían previo pago de una pintura, una goma de borrar, un sacapuntas, un lapicero... Huelga decir, que por cada trozo de papel con premio, había cincuenta sin él, por lo que el negocio estaba asegurado. Cuando terminaba la clase y salíamos al Paseo, me dedicaba a ganarles a los demás niños los cromos o las canicas (según fuera la época), para vendérselas después a diez a la peseta, y poder sufragarme así los gastos superfluos.
Cuando fui un poco más mozo, recorría una y otra vez los vertederos y descampados de la ciudad, en busca de trapos, cartones, sacos de cemento, hierro, plomo o cobre, que poder venderles después a los señores Gregorio “el trapero”, o Fructuoso “el chatarrero.” Y he de confesar, sin que salga de aquí, que en aquél tiempo peligraban hasta los gigantescos rollos de cable que los telefonistas y los electricistas dejaban tirados por cualquier sitio mientras trabajaban, porque el cobre era lo más cotizado de todo.
En verano era mi querido río Najerilla el que me proporcionaba el sustento, poniendo a disposición de mis hábiles manos, cantidades ingentes de cangrejos, truchas, barbos, loinas, bobas y zarpeños, que por un módico precio les vendía a los taxistas, practicantes, comerciantes y camareros.
Pero no todo eran negocios en mi todavía corta vida. De hecho, he de confesar que era mínimo el tiempo que yo dedicaba a estos menesteres, ya que casi todo el día me lo pasaba jugando en el Paseo o en la Plaza de España, según fuera horario escolar o de paseo, a la ía de correr atados, al burro, a la trompa, a la soga, a la lima, al cantillo, al marro, al maríasuberén, al tres navíos, a las canicas, a los cromos, al encuentro o al pañuelo. Además de disputar interminables partidos de fútbol con balones de plástico que con el chicle conseguíamos; saltar a la pértiga, haciendo la “cuca” (cayéndonos al agua vestidos), los anchurosos ríos, o andar, cual si fuéramos auténticos monos, por las ramas de los centenarios Plátanos del Paseo.
Incluso en la mismísima escuela, en plena clase, estábamos mucho más atentos a los juegos de las rayas, los cuadrados, las palabras o los barcos, que a escondidas practicábamos en nuestros cuadernos infamemente garabateados, que a lo que mi caro Don Emilio nos explicaba sobre “David y Goliat”, el “adjetivo y el verbo”, el “peso y la medida”, los “Reyes Católicos” o los “Godos y los Visigodos.” En esa asilvestrada y maravillosa época de mi vida, todo fueron juegos.
Pero como todo lo que se hace en la vida tiene sus consecuencias y su precio (nadie la abandona sin haber pagado totalmente sus deudas), la ausencia total de libros en mi casa, unida a la nula atención que en la escuela presté a las enseñanzas, hicieron que me presentara en plena juventud siendo un auténtico analfabeto. Ahora mismo, mientras escribo gustoso estas líneas que mi amiga Gloria me pidió que escribiera, no puedo explicarme cómo pudieron darme el “Certificado de Estudios Primarios”, con las bajísimas notas que en mi cartilla rezan en todas y cada una de las materias.
He de decir, empero, obligado estoy a ello, que vale la pena padecer esta adversidad (de aprender siempre hay tiempo) si a cambio has tenido el privilegio de vivir en libertad una infancia feliz, en una idílica ciudad plagada de riachuelos, manantiales, fuentes, jardines, alamedas, rosaledas, choperas, pequeños senderos de tierra y un caudaloso río truchero, en la que ningún niño reparó jamás en si era rico, pobre, listo, torpe, alto, bajo, gordo, flaco, guapo o feo. ¡El exterior para nosotros fue siempre lo de menos!
Hoy, nuestros hijos tienen un montón de libros de diversos autores en sus casas, además de ordenadores que contienen completísimas enciclopedias en las que poder aprender hasta la saciedad, y pueden, si quieren, porque así lo permiten los nuevos tiempos, cursar estudios y permitirse ciertos “vicios”, sin tener que pagar precio alguno por ello. Y sin embargo, no son ni libres ni felices.
Viven cautivos de las volubles y hueras modas y del tiránico culto al cuerpo, indiferentes a los maravillosos milagros que la naturaleza nos ofrece en todo tiempo.
Todos, sin excepción, a nada que se pararan a mirar a su alrededor podrían disfrutar a diario de ellos, y sabrían así, por ejemplo, del sublime placer de tumbarse plácidamente en las riberas del río Najerilla, o en las de cualesquier otro río, a oír crecer la yerba, ajenos a si su perecedero exterior es una maravilla o un adefesio.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA DE ACAB.

Rastrillo 2.010.

   La Asociación de Trastornos de la Conducta Alimentaria de La Rioja, a través de su Presidenta Gloria Martínez, hace un llamamiento para que todos los najerinos busquemos por el baúl de los recuerdos, y echemos mano de aquello que ya no vamos a usar nunca, para llevarlo, todos los miércoles del mes de noviembre, a la Casa de Cultura, para que dicha Asociación, monte en nuestra ciudad un rastrillo en el que vender lo que nosotros le hayamos regalado. Se aceptan libros, juguetes, menaje, adornos, ropa y objetos nuevos o seminuevos.
   Huelga decir, que vale la pena hacer un pequeño esfuerzo, para contribuir en la loable tarea que esta Asociación está llevando a cabo, a lo largo y ancho de nuestro País. O sea, que, amigos míos, desembaracémonos de la pereza, y pongámonos a buscar objetos como locos, para que sea todo un éxito esta nueva apuesta.
   Y al hilo de esta noticia, me voy a permitir la licencia de colgar un artículo que hice para la Revista de esta Asociación, cuando mi amiga Gloria me lo pidió. Os animo a que lo leáis, aunque os parezca extensísimo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Y a la séptima descansó.

Los miembros de Cáritas Nájera, para vergüenza y oprobio de los badulaques que nos gobiernan, han ayudado (durante unas seis semanas) en todas sus necesidades a las decenas de temporeros de raza negra, procedentes de Ghana, Malí, y Senegal, principalmente, dándoles alimentos para que ellos mismos se hicieran la comida; dinero para cubrir algunas imperiosas necesidades; ropas de abrigo para que se protegieran del frío, y por las noches, con la inestimable ayuda de ciudadanos anónimos, que voluntariamente se sumaron a tan loable empresa, cena, en los aledaños del frontón municipal, para que aguantaran un poco mejor las frías noches de otoño, durmiendo, por designio municipal, en cajeros automáticos, soportales, entradas a edificios y a la intemperie.
En la tarea del reparto de la cena, que previamente preparaban en casa de Antonio, llegaron a colaborar hasta veinticuatro najerinos, incluido algún niño, entre los que se encontraban Javi, Rosa, Domingo, Sofía, Mari carmen, Bautista, Conchi, María Jesús, Timoteo, José Félix, Tamara, Inma, Antonio… Y se les llegó a dar de cenar, hasta a ciento veinte temporeros.
Entre tanto, nuestros gobernantes, haciendo gala de su humanidad y altruismo, les negaron sistemáticamente el ¿Pabellón Multiusos?, el viejo Centro de Salud y el Frontón Municipal, para que pudieran dormir al resguardo, y tuvieran así un descanso digno.
La excusa a la que este año se han agarrado, ha sido la de: “Es que igual riñen y nos buscan algún lío.” La de otros años: “Que iba a tener efecto llamada.” Y la del año que viene: “¡Que se jodan, que no dan votos!”
Desde estas humildes líneas, doy mis más sinceras y afectuosas felicitaciones, a todos los que han hecho posible que estos pobres hombres, hayan recibido algo de calor humano, y generosas aportaciones.

Naturaleza muerta.

   Con desaprensivos como el que esperó a que las golondrinas tuvieran crías para tirarles el nido, seguro que “no volverán las obscuras golondrinas/ en nuestros aleros/ sus nidos a colgar/ porque en Nájera las matamos/ mucho antes de que echaran a volar. /
   Cuando presencié este condenable acto, aparte de la tristeza que provocó en mí, me acordé de cuando era niño y hacíamos escapa (no ir a la escuela) en invierno, unos cuantos de nosotros: paraguayín, picarra, cañitas… y nos íbamos a jugar a las cartas de las familias esquimal, tirolés, bantú… debajo del puente que había justo en el centro de lo que hoy es la calle que va de la pasarela al colegio de la Piedad (que no era otro que el de la cárcava), al calor de una improvisada fogata, poniéndonos morados de fumar celtas cortos, peninsulares y antillana, mientras cientos de golondrinas, posadas en los cables que cruzaban el fiero Najerilla, nos observaban ensimismadas, a ver quién de nosotros ganaba.
   Y hablando (tecleando, quiero decir) de las golondrinas y del puente de la cárcava, me han venido a la memoria también, las palizas que nos pegábamos al anochecer, tirándoles al aire un pañuelo blanco, con una piedra envuelta en él, a los murciélagos, con el propósito de atraparlos, en el “trinquete de la Juana.” Cuando alguien cogía uno, le ponía un cigarro en la boca y se lo fumaba.
    

sábado, 30 de octubre de 2010

Las Comedias.

Sin que ninguno de nosotros supiera de dónde venían ni cómo lo hacían, todos los veranos aparecían súbita y fugazmente los “comediantes” en nuestra ciudad, dispuestos a hacernos pasar unas horas increíblemente hermosas, contemplando embelesados la función que, bajo un cielo repleto de rutilantes estrellas, representaban gratuitamente para nosotros en la Plaza de España.
Llegaban por la tarde y, mientras nosotros jugábamos al marro o a la ía, ellos colocaban desgastadas colchas en los pilares de hierro que sujetaban la terraza de La Falange, atándolas con cuerdas arriba y abajo, para poner a continuación unos toldos (¿o eran mantas?) en los laterales, haciendo así de la carretera un improvisado camerino donde cambiarse a la hora de la actuación, sin que su intimidad fuera violada por alguna lasciva mirada.
Después de cenar, a las diez de la noche, aproximadamente, la Plaza se llenaba totalmente de sillas de anea que los mayores habían llevado de sus casas para ver más cómodos las “comedias”, mientras nosotros, sin ningún pudor, nos colocábamos sentados en el suelo delante de ellos, invadiendo claramente el espacio reservado para los artistas, porque todos queríamos ver de cerca los vuelos del vestido de nuestra querida chica (ya le habíamos echado el ojo por la tarde) que, al bailar dando vueltas, nos mostrarían generosamente sus bragas, y las mallas que bajo una especie de traje de baño llevaba por medias, dejando al descubierto unas magníficas piernas.
Cuando andábamos todos a hostia limpia ya (¡A ver quién cedía ante semejantes perspectivas!), aparecía el padre de la chica y, micrófono en mano, nos anunciaba en qué iban a consistir las “comedias”: Chistes, canciones, bailes, contorsionismo, juegos de cartas y malabares…, dando comienzo a la función con un pasodoble interpretado por su mujer y su hija, acompañadas al acordeón por el abuelo de la familia.
En el descanso, con una sonrisa que iluminaba toda la plaza, madre e hija vendían boletos para una rifa, en la que el afortunado (siempre eran los hombres quienes los compraban) se llevaría una botella de brandy 501, o una de anís El Mono, o una caja de farias, o cualquiera otra bagatela. Durante la venta, que a nosotros se nos hacía eterna, ambas dos repetían: “Venga, señores, que nos quedan muy pocos ya (nosotros veíamos miles todavía). “Compren, compren, que se acaban”. Y así hasta que los vendían todos de verdad, y una mano inocente, elegida de entre el numeroso público, le alegraba la noche al afortunado.
Después, concluido el ritual de la rifa, del cual hay que señalar sin más tardanza, dependía la subsistencia de la familia, volvía a repetirse lo de la primera parte: Chiste, bailes, juegos…, hasta que, a punto de dar las doce en el reloj de la torre de Santa María La Real, los comediantes daban por finalizado el espectáculo, cometiendo la gran torpeza de anunciar que iban a pasar la bandeja; revelación ésta, que hacía que los mayores salieran de estampida de la plaza, con las sillas a cuestas.
Después, mientras los najerinos íbamos retirándonos a nuestras casas más contentos que “chupín”, los comediantes, visiblemente enfadados por nuestra tacañería, desataban y descolgaban aceleradamente las colchas de la terraza de la Falange y, como por arte de magia, una vez recogido todo, desaparecían de nuestras vidas, dejando la plaza totalmente vacía.
Cuando estos nómadas (saltimbanquis, los llamábamos) dejaron de venir, hicieron su aparición en nuestra ciudad “los de la cabra”: Una familia de quinquis que, a golpe de trompeta hacían que una escuálida cabra subiera y bajara por una escalera de tijera, realizando toda suerte de equilibrios en lo alto de ella, mientras una niña descalza pasaba el plato entre la concurrencia.
Hoy, después de un montón de años de lo aquí relatado, cuando al ir a repartir el correo tengo el privilegio de encontrarme con una pareja joven (seguramente gitanos), que ameniza de cuando en cuando nuestras calles con un oreganillo transportado en un carro, mi corazón rebosa de felicidad y me siento el hombre más afortunado. ¡Benditos sean por siempre, pues, saltimbanquis, quinquis y gitanos!
Artículo publicado en mi libro, “Recuerdos de infancia.”

jueves, 28 de octubre de 2010

Ironías.

El nuevo puente sobre el maltratado río Najerilla, va a ser bautizado (de hecho lo ha sido ya) con el pintoresco nombre de "Los Pescadores." Y para hacerle honor a dicho nombre, nuestra ínclita alcaldesa, a pesar de haber sido advertida de que ése es un tramo truchero por excelencia; de que fue repoblado con alevines de trucha la semana pasada, y de que para meter máquinas en el río hay que pedir los pertinentes permisos, además de tener que contar con la presencia de Guardas Forestales que dirijan las obras, desvíen las aguas, o cojan las truchas del tramo del río en el que se va a actuar, no sólo las ha metido, pasándose por el arco del triunfo todos los avisos, sino que está arrasando con todo: Flora y fauna del río, mimbreras, chopos y vegetación de ribera, y todo lo que le huela a Naturaleza, dejando el lugar, tal y como demuestra la fotografía, totalmente arrasado. ¡Con un par! ¡No habrá quien detenga a esta depredadora!

II Otoño Cultural Najerillense.

   Por segundo año consecutivo, la Asociación Amigos de la Historia Najerillense, celebra su particular otoño cultural, celebrando un ciclo de conferencias, tendentes a la investigación y difusión de la historia y la cultura, en una época del año en la que apenas hay actividad cultural en nuestra ciudad.
   Las conferencias se celebrarán los días 4, 11 y 18 de noviembre, en el salón de actos de Cajarioja, a las 20 horas, siendo el acceso libre.
   Los ponentes serán los siguientes:
DIA 4, Don Miquel Ylla-Catalá i Genis, Presidente de la Real Academia de Farmacia de Cataluña, e investigador del Museo Cusí de Farmacia, donde se encuentra la botica perteneciente al Monasterio de Santa María La Real, que se compró en 1.921 y se instaló allí en 1.929, que nos hablará sobre “La Botica del Monasterio de Santa María La Real.”
DIA 11, Doña M. Cruz Garrido Pascual, colaboradora de Skolástika, donde ha realizado trabajos sobre literatura oral, multiculturalidad y feminismo, nos hablará sobre “El corro de las niñas, el círculo de las mujeres. Un repaso al juego del corro como elemento de la cultura femenina.” Asimismo, nos presentará su trabajo de campo de recogida de canciones tradicionales, para analizar la información que transmiten sobre la historia de las mujeres.
DIA 18, Don Miguel Zapater Cornejo, que nos expondrá su investigación sobre M. Agustín de Heredia, un emprendedor riojano, que se convirtió en un importante empresario industrial y comerciante, a finales del siglo XIX. Un tema que lo relaciona con el actual Plan Riojano de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación.

Colocando que es gerundio.

El pasado domingo 3 de junio, en un rasgo de generosidad sin precedentes, el mismísimo Presidente de La Rioja, don Pedro Sanz, para cumplir con uno de los actos programados dentro de la celebración del “Día de La Rioja”, y acallar así las voces de los cantamañanas de los ecologistas, que van diciendo por doquier que los miembros del Partido Popular se van a cargar el Paseo, tuvo la deferencia de venir a nuestra ciudad a destapar un monolito conmemorativo del “25 Aniversario del Estatuto de La Rioja”, y a colocar 25 árboles de porte alto, que formarán lo que ya es conocido oficialmente como el “Bosque del Estatuto”.
Hecho lo cual, nuestro Presidente, visiblemente emocionado y cansado por tan altruista esfuerzo, hízoles las siguientes declaraciones a los representantes de los medios de comunicación riojanos: “Colocar un árbol es colocar esperanza, porque tiene vida. Se hunde en las raíces de nuestra región, y se alimenta de lo que es propio de nuestra tierra. Y eso va a justificar y dar el fruto de la calidad de vida y bienestar del pueblo riojano. Por lo tanto, lo que hacemos hoy en Nájera con estos árboles, es mirarnos a nosotros mismos; profundizar en lo que tenemos, y valorar y sacar lo mejor de nuestra tierra.”
Por consiguiente, señores ecologistas, dejen ustedes de babear y de frotarse las manos por haber colocado el citado Bosque donde van a ser talados miles de árboles, porque nunca podrán culpar a los miembros del Partido Popular de cargarse ningún Paseo, ni ningún Bosque, ni ningún Parque. Porque ellos, previsores que son, colocan los árboles para poder recolocarlos, cuando la cosa lo requiera, en cualesquier otro sitio (siempre que no se hayan hundido ya, claro). Y además crean Bosques pequeñitos, de veinticinco árboles, aprovechando para ello una rotonda de un solo vial, para no desperdiciar tanto terreno. Y no como ustedes, que además de plantarlos (que ya es mala leche), lo hacen como sin conocimiento. Y claro, cuando hay que construir algo, como ocurre ahora mismo en nuestra ciudad, el Ayuntamiento se ve en la dolorosa necesidad de talarlos por miles, porque en lugar de haberse hundido en las raíces de nuestra región, los muy cabritos han subido hasta el cielo.
Y han de saber también, que lo de colocar veinticinco árboles no es casual, porque, además de ser veinticinco los años que lleva aprobado el “Estatuto de Autonomía de La Rioja”, veinticinco son también los kilómetros que nos separan de Logroño. O sea que, en lugar de andar por ahí despotricando contra los probos populares, cuando ustedes y todos los najerinos tengan que bajar a Logroño (que tendrán que ser miles de veces) a ser visitados o atendidos en el Hospital San Pedro, aprovechen el viaje y se den un paseo por el maravilloso Parque del Ebro, que para eso lo tenemos.
Y de este modo, nuestros gobernantes, al ahorrarse muchas hectáreas de tierra, muchos médicos, mucho tiempo y mucho dinero, igual pueden colocar algunos arbolitos más, y de paso a algún otro concejal, para poder llevar mejor los asuntos internos.
“Artículo publicado en la “Crónica de Nájera,” en Junio de 2007.”

Padre nuestro de la Naturaleza.

  
   Padre nuestro que estás en el bosque, en el mar, el desierto y la ciudad. Santificada sea tu creación, pletórica de desarrollo, fuerza y vida. Venga a nosotros tu sabiduría, para proteger y desarrollar la belleza que se nos ha dado, que está en la flor y el arco iris, en el agua y la fértil madre tierra, en el cálido aliento del sol y en la fresca oscuridad del descanso. Hágase Señor tu voluntad, para que seamos los hombres a tu imagen y semejanza, los que asumamos el reto de mantener el proceso vital de tu creación. Danos hoy el verdor de cada día, en el prado y en el monte, en el jardín y en la tierra que agoniza. Perdona nuestra irresponsabilidad, al no cuidar de la tierra que nos has dado. Como nosotros, por tu amor, perdonamos a los contaminadores, y les instamos con vehemencia, que abandonen su trabajo de destrucción. Y no nos dejes caer en la desertización, que a la muerte conduce, que niega tu obra, y aniquila la vida.
Y líbranos del conformismo, para que se transformen nuestras vidas, en fuerza dinámica, que reproduce la vida. AMÉN.   San Francisco.