miércoles, 16 de septiembre de 2015

¡Apoteósico!


    Anoche, a pesar de que la lluvia amenazaba con privarnos de ver actuar a estos dos genios de la música, el dúo “Ludovico” nos hizo vivir una increíble víspera de fiestas. Javi Méndez y Álvaro Bárcena, con su buen hacer, consiguieron que mi crónica anterior se quedara corta. Es una auténtica delicia observar cómo toda una terraza bailaba sin cesar al son de la música de estos dos asturianos de pura cepa. Esto es muy difícil de conseguir -aunque ellos hagan que parezca sencillo-, ni siquiera en las Verbenas de la Plaza. Y es que no basta con tocar y cantar de maravilla, además de tener el don de conectar con la parroquia. Para conseguir esto es imprescindible ser buenas personas. Y Javi y Álvaro lo son. Y esta bendita virtud no pasó desapercibida para los asistentes  que quisieron darles personal y efusivamente la enhorabuena. Quienes no los habían visto actuar nunca, se quedaron maravillados, y quienes ya los habíamos visto, les rogamos que volvieran. Pero esto no sería posible, como ya os dije en la crónica anterior, sin la generosidad de Manolo, dueño del Kien, y la inestimable colaboración de Andrés Gómez Tejada, responsable de AGT, que apuestan decididamente por la buena música. Y no quiero terminar la crónica, sin agradecerle a Cristina el haberme concedido el honor de conocerla. ¡Enhorabuena!

martes, 15 de septiembre de 2015

Comienzan las fiestas.


     Hoy, a las 13’30 horas, con el disparo del cohete desde el balcón del Ayuntamiento, comienzan las fiestas de San Juan Mártir y Santa María La Real 2015. Diez minutos antes, en la Plaza de España se hará la foto para el Concurso “Mi pueblo es el mejor”, en la que saldrán todos los najerinos que acudan a tiempo. Desde la 22’00 horas, en la terraza del Kien, Ludovico irá caldeando el ambiente con su  espectacular e inigualable Concierto, mientras en la remolachera, a las 23’00 horas se quema una colección de fuegos de artificio. Después, en la Plaza de España habrá Verbena a cargo de la orquesta “Montesol”, que ya habrá actuado por la tarde. Como podéis ver, tenemos una gran noche por delante. Una noche que, si la lluvia no nos la jode, será, a buen seguro, inolvidable.

lunes, 14 de septiembre de 2015

El punto.


    El punto era uno de los juegos más queridos y concurridos por nosotros, y, aunque cualquier pared era buena para practicarlo, los frontones que utilizábamos eran: la fachada lateral de la Parroquia de Santa Cruz -aquí pasamos media vida-, la pared donde guardaba Pedrito “el alpargatero” los artículos de cestería y alpargatería, en la calle Garrán, el refectorio de Santa María La Real y el “Trinquete de la Juana”. Este juego no tenía época determinada, por lo que casi todos los días del año -jamás jugamos a él domingos y festivos- los frontones citados eran un auténtico hervidero de chiquillería gritando y jurando en arameo cuando hacían mala, culpando de ello a algún compañero: “que si me has estorbado”; “que si no me has dejado verla”; “que si era tuya y no le has dado”… Todo menos reconocer que habías hecho mala por torpe, inexperto o porque quienes jugaban contigo lo hacían mejor que tú. ¡Jamás lo reconocimos ninguno! El juego consistía en jugar a la pelota e ir eliminando de uno en uno -a veces lo hacían de dos en dos-a todos los que jugaban contigo hasta no quedar ninguno, y entonces te hacías un punto. Si en el siguiente juego repetías la hazaña, te hacías otro punto, y así sucesivamente. Si por el contrario hacías mala teniendo puntos, ibas restándote comas hasta quedarte sin ninguno. O sea, punto y coma, punto, coma y… ¡a hacer puñetas, abusón! Se jugaba con pelotas de forro. Algunas veces lo hacíamos con aquellas de goma verde que venían en las cajas de zapatos “Gorila”, que comprábamos donde Pedrito “el alpargatero”, y, para que nos durasen más, las embadurnábamos con sebo de la carnicería del señor “Paco el Negro”. El rey de este juego en las tres primeras canchas era Daniel el “pelotari”, que no nos dejaba hacernos un punto ni harto de “sanitex”. En el “Trinquete de la Juana”, a pesar de jugar con nosotros chicos de mucha más edad, Daniel seguía siendo el rey, y protagonizó los desafíos más inverosímiles que existir hayan podido. Jugó partidos de pelota atado a otro compañero; a la pata coja; debajo pata; con un brazo atado a una pierna; con la derecha en el lado izquierdo; con la izquierda en el lado derecho: contra tres o cuatro de nosotros a la vez…. Y de todas las formas nos ganaba. ¡Era un gitanazo! Partido que montaba, partido que tenía ganado de antemano. En ese bendito lugar nos divertimos muchísimo jugando, además de al punto y partidos de pelota a doce, dieciséis y veintidós tantos, a hacer malabarismos subiéndonos por el escalón de las fachadas lateral y frontal, en busca de las pelotas caladas en el alambre de gallinero que tenían en lo alto. A adivinar a qué se parecían los eternos desconchados del revoque del frontis -parecía el mapamundi-. A charquear cuando llovía -se inundaba todo el frontón-. A maquinar cómo jugar partidos de pelota sin pagarle a la señora Juana “las cuerdas”. A disputarnos a la madre tirolesa, al padre bantú o al hijo esquimal… ¡Jugamos a tantas cosas! Puesto que se han citado partidos de pelota, “cuerdas” y demás, es necesario aclarar antes de terminar, que “El Trinquete de la Juana” fue durante muchos años el único frontón donde se jugaban todos los partidos de pelota, tanto los de profesionales como los de aficionados, y la señor Juana la responsable de su cuidado. De ahí lo del “Trinquete de la Juana”. Esta buena mujer, que Dios tenga en la gloria, vigilaba el frontón sentadita en una pequeña silla de anea, que colocaba al final de la pared del Gran Casino, tocada de una toquilla gris y un delantal negro con grandes bolsillos, donde cuidadosamente guardaba las pelotas que, tras pagarle “las cuerdas” -nunca supimos qué coño era eso de “las cuerdas”-, nos dejaba para jugar los partidos, sin que ninguno de nosotros, por muy hábil que fuera -¡y cuidado que lo éramos!-, la pudiera engañar nunca.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Entrega de material escolar y de dinero.

 

    En la mañana de hoy, sábado 12 de Septiembre, el Secretario General del Círculo Podemos de Nájera, Jesús Niño Ojeda, acompañado de otros compañeros, le ha hecho entrega del material escolar recogido y de los 870 Euros recaudados en la Primera Fiesta Solidaria celebrada el pasado fin de semana en el Paseo de San Julián, al Director de Cruz Roja Juventud de Nájera, Alberto Fernández Bobadilla. Al acto de entrega no asistió el Presidente de Cruz Roja, Fernando Domingo García.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La vergüenza no es el Palacio, sino sus cristaleras.


    En este blog se ha escrito mucho sobre la desidia reinante en el conocido como Palacio de los Marín de Rodezno, pero no se ha escrito nunca, empero, de sus infames cristaleras. Hace pocos días escribí un artículo, post o comentario, como vosotros queráis, titulado “Se acabó el aldeanismo en Nájera”, pero esta casa tan importante y céntrica, sigue siendo una vergüenza. La casa, ubicada en el nº 1 de la calle Cuatro Cantones -ahora Garrán- consta de tres plantas en sillería, rehecha la inferior, con vanos adintelados de placa, oreja, balcones y herrajes del siglo XVII, y escudo en esquinazo a la Calle Mayor, sobre Cruz de Calatrava, cuartelado primero de cinco cabezas de moro y brazo armado, segundo de torre, tercero terciado en palo de bandas, tres lises y león rampante a árbol y medio partido de espada tronchada por banda, cuarto de tres lises tronchado por banda, y quinto en punta de ondas el todo con bordura de aspas. Estaba construida ya para el año 1.675, por don Francisco Marín de Rodezno.

jueves, 10 de septiembre de 2015

¡Que nadie se la pierda!


    La víspera de San Juan Mártir, el martes 15 de Septiembre, Manolo traerá la mejor actuación que va a haber en Fiestas, a pesar de saber que la pérdida es segura. Esa noche volverá a actuar en su terraza “Ludovico”, dos artistas de lo mejorcito que han pasado -y pasarán- por Nájera. Ellos son, Javi Méndez, “el hombre orquesta”, que toca a la vez  con pies y manos, el bajo, la batería, el bombo, la caja, y los platos, y su acompañante, Álvaro Bárcena, que, además de ser un excelente guitarrista, es un fenómeno imitando armónicas, trompetas, coros… y haciendo chistes con un humor exquisitamente extraordinario. Son, en fin, un dúo que nadie tendría que dejar de ver, y con el que te puedes pasar horas y horas bailando y disfrutando hasta quedar exhausto. Les aconsejo a todos los Cantores de la comarca y de los pueblos y ciudades ubicadas a cien kilómetros a la redonda que no se la pierdan. Ver esta actuación en Nájera sería imposible sin la generosidad de Manolo, y la inestimable colaboración del genio de la luz y el sonido, Andrés Gómez Tejada.