jueves, 29 de junio de 2017

Hoy, más... ¡y mejor!



Hoy, festividad de San Pedro, volveremos a repetir todo lo que hicimos el día de San Juan, pero con más alegría, si cabe, porque todos sabemos que en terminando de dar las Vueltas en la Plaza de España tendremos que volver a esperar un año entero para poder disfrutar de estas hermosas y salvajes fiestas que nos legaron nuestros ancestros. Retardaremos todo lo que podamos la llegada a la Plaza de España -siempre respetando a nuestros magníficos Músicos-, y una vez allí, dando las tres últimas Vueltas, echaremos el resto. Después, beberemos, bailaremos y nos divertiremos por la zona con gran alborozo, hasta que nos diga ¡basta! el cuerpo. Y mañana, Sampedrito, enterraremos a nuestra querida Venancia, diciéndole lo triste que se queda el pueblo. A por San Pedro... ¡Con dos huevos!

miércoles, 28 de junio de 2017

Los otros Sanjuanes.




Alguien podría pensar que yo me dedico exclusivamente a hacer fotografías en las fiestas de San Juan y San Pedro. Nada más erróneo. Cuando terminan las Vueltas, comienza otra juerga en la que participo de lleno. Y es en esos otros particulares Sanjuanes en los que la mayoría de los najerinos sacamos lo mejor de nosotros, y, además de divertirnos de lo lindo, nos abrazamos, nos besamos, nos contamos la vida, nos hermanamos, y, obviamente, gracias al inefable Alfonso, nos fotografiamos.

domingo, 25 de junio de 2017

Un San Juan nada catastrófico.












Tal y como anuncié, aquí no aparecieron ni centenares de autobuses con jóvenes de fuera, ni furgones policiales. El día amaneció cojonudo: fresquito y nublado, y los almuerzos se llevaron a cabo con alegría y gran alborozo. Las Vueltas en el Paseo de San Julián fueron una auténtica delicia: por primera vez participaron de ellas un montón de jóvenes que hasta ahora pasaban de darlas en el Paseo. En el peregrinar hacia la Plaza de España, a pesar de que todo hacía presagiar que los sanjuaneros iban a ir como las amotos para marchar pronto a casa a ducharse, comer y echarse una siesta para ir a Tafalla, se entretuvieron más que otros años, porque las notas sanjuaneras habían calado hasta la sangre, y nadie se acordaba del partido. En la Calle Mayor, salvo un pequeño incidente con el agua arrojada desde los balcones, se dieron como no se daban hacía mucho tiempo. Y en la Plaza de España -ya se habían ido centenares de najerinos-, estuvimos bailando y disfrutando hasta bien pasadas las cinco. Después, hasta la hora del partido, la zona estuvo animadísima, y los najerinos nos entregamos por completo a la juerga y al bullicio. Cuando llegamos al Kien a ver el partido, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que no les dejaban retransmitirlo, si no había dinero por medio. A pesar de todo, nos quedamos allí, y a través de los móviles, vimos cómo perdíamos el partido, quedándonos un poco deprimidos. Pero como San Juan es mágico, enseguida nos repusimos, y seguimos la juerga hasta la llegada de los jugadores del Náxara, que tuvieron en la Plaza de España un recibimiento apoteósico. -No quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido de haber ganado el partido.- Después de hechas las presentaciones y dadas las gracias a técnicos, directivos, hinchas y jugadores, hubo una especie de verbena, que hizo que cayeran unas gotas de gratificante lluvia, para que pudiéramos dormir fresquitos, y terminar así de primera, este San Juan que fue una auténtica maravilla, a pesar de presentarse catastrófico. ¡A por Sanjuanito!

sábado, 24 de junio de 2017

San Juan, a tope, y como siempre.




Ya está todo el mundo cogiendo fuerzas para aguantar el trepidante ritmo de las Vueltas. Los seguratas, a pesar de que no han venido los doscientos autobuses de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, están asando las chuletas para aguantar el doble esfuerzo de bailar y proteger, a la vez, a nuestra querida Banda. Aunque los más madrugadores han sido los componentes de la cuadrilla de Santiago Viniegra. Por lo demás, en la ribera están los mocetes de todos los años, y, para que no queden dudas, a la mayoría de ellos los han traído sus padres en coches particulares. A disfrutar a tope… ¡Y que la Venancia nos proteja!