domingo, 16 de abril de 2017

Terminados los pasos de cebra elevados.


Los pasos de cebra elevados de la Carretera de Huércanos ya están terminados. Como ya os anuncié, el siguiente será el del Arrabal de la Estrella, a la altura de Peñaescalera, con el fin de que los conductores que acceden a nuestra ciudad por la zona oeste, lo hagan más despacio.

sábado, 15 de abril de 2017

Ahora, sí.


El Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Nájera ha colocado una barandilla en el Parque Infantil de Zabaleta. Como recordaréis, hace un par de meses, os decía que “la eliminación de las barreras arquitectónicas es una de las mejores obras que se han hecho en los últimos años en nuestra ciudad. La del paso de peatones elevado del Eroski era, sin duda alguna, la más urgente de eliminar. Con su eliminación se acabaron para siempre las caídas de señoras con el carro de la compra, y las arduas maniobras que tenían que hacer las madres de niños pequeños y quienes empujaban sillas de ruedas. Sin embargo, la solución dada a la del Parque Infantil de Zabaleta, a pesar de cumplir la legislación -no alcanza los cincuenta centímetros-, a mi me parece desafortunada. Creo humildemente que donde están las jardineras, para curarse en salud, el Ayuntamiento debería haber colocado una barandilla”. Por consiguiente, esta decisión, me ha hecho muy feliz.

viernes, 14 de abril de 2017

¡VIVA LA REPÚBLICA!




14 abril de 1931. El pueblo de Madrid se echa a la calle para celebrar la proclamación de la Segunda República. (Fotografía: Luis Ramón Marín)

miércoles, 12 de abril de 2017

Salvando el alma de mi abuelo.


En mi niñez, cuando un najerino se encontraba muy enfermo, no sé bien si por mandato de los familiares o de la iglesia, era visitado por un cura y dos monaguillos para darle el viático o la extremaunción, como vosotros queráis, cantores míos, que no era otra cosa que rezarle unos padrenuestros y bendecirlo con agua bendita al son de una campanilla, para que cuando la Parca viniera a por él, lo encontrara limpio de todos los pecados que en vida hubiera podido cometer, y los serafines lo condujeran directamente al Cielo, a sentarse a la derecha de Dios Padre, tal y como nos indicaba el catecismo. En el recorrido desde la iglesia hasta el domicilio del enfermo, todo el que se tropezaba con nosotros se postraba reverencialmente, al tiempo que se santiguaba. Y digo “nosotros”, porque yo he asistido a muchos viáticos a pesar de que ahora mismo, a la hora de teclear estas líneas, no cese de preguntarme cómo coño era posible que yo estuviera en misa y en la procesión al mismo tiempo. Es decir, que el viático, en muchísimos de los casos se daba en horas de colegio, por lo que me resulta dificilísimo comprender mi asistencia a ellos. -Alguna pifia he hecho, pero tantas.- Al margen de esta interrogante, recuerdo que en una ocasión, estando enfermo mi abuelo “Morgón”, a Paraguayín y a mí no se nos ocurrió mejor cosa para matar el rato que ir a su casa a darle el viático. Cuando llegamos a ella con todo el material litúrgico bien escondido, le dijimos a mi abuela Sofía que íbamos a visitar al abuelo, por lo que ella, tras besarnos con ternura, se desentendió de nosotros y siguió a lo suyo en la cocina. Al observar que tardábamos, se dirigió a la habitación y se quedó totalmente lívida al sorprendernos a los dos arrodillados, uno a cada lado de la cama, con dos grandes velas encendidas, las estolas en el cuello y el misal y la campanilla en las manos, dándole el viático a su marido, como si antes de que muriera, ya quisiéramos enterrárselo. La reacción primera de mi abuela fue la de gritarnos con gesto severo, pero casi al instante, riéndose disimuladamente -parece que la estoy viendo con aquella preciosa cabellera blanca como la nieve, moviéndose de arriba abajo, mientras su dulce barbillita bailaba en su linda cara rítmicamente-, nos despachó a los dos de la habitación y nos sirvió un caldito calentito en la cocina, para agradecernos nuestra buena intención, pues, al fin y al cabo, fue eso lo que nos movió a llevar a cabo semejante acción: la noble intención de que mi abuelo muriera en la gracia de Dios. Cuando nuestros ancianos morían, eran llevados a hombros desde su domicilio hasta la iglesia y desde ésta hasta el cementerio con una solemnidad increíble. Todo el mundo se prestaba a ello. Pero antes de eso, como morían en sus casas, eran velados allí mismo por cantidad de familiares, vecinos y amigos que, entre copita de anís o moscatel y mantecados, iban repasando sus vidas, poniéndose al corriente de todos los pormenores, hasta la hora del sepelio. Si el difunto había sido músico, como era el caso de mi abuelo, la Banda Municipal de Música interpretaba para él, como homenaje último, la Marcha Fúnebre durante todo el trayecto.

martes, 11 de abril de 2017

Mal empezamos.


Sin estar apenas rodada, la nueva calle del Paseo de San Julián posiblemente tenga que ser levantada, merced a una gran avería del conducto del agua. Si así fuera -¡que será!-, mal empezamos la Semana Santa.

lunes, 10 de abril de 2017

¡Hasta siempre!

Fotografía cogida de Público.

Admirada Carme Chacón. Por problemas ajenos a mí -he tenido día y medio denegado el acceso al blog-, no he podido colgar unas líneas sobre tu temprana e injusta muerte. No tuve el privilegio de conocerte en persona, pero siempre te he admirado como política y como mujer. ¡Que la tierra te sea leve! ¡Hasta siempre!