lunes, 12 de enero de 2015

Denuncia de la Sociedad de pesca “El Najerilla”.


    La Sociedad de pesca “El Najerilla” denunció ante las Administraciones competentes el vertido que el pasado sábado hizo algún malnacido al río Najerilla, llenado todas sus aguas de una pestilente espuma. Es una auténtica pena que se sigan llevando a cabo estas despreciables prácticas después de haber recuperado casi en su totalidad la salubridad de las aguas del río Najerilla. No es de bien nacidos contaminar un río. Y Medio Natural y la CHE deberían estar a la altura. Esperemos que en esta ocasión se haga justicia.

domingo, 11 de enero de 2015

¿Tenemos autoridad moral para quejarnos?

Fotografía de mi caro Amigo Cuaco.

     A estas alturas de la película, creo que nadie dude de mi aversión hacia los malnacidos que contaminan nuestro maltratado río. Cientos de denuncias y una lucha activa durante más de tres décadas seguidas para que el río Najerilla volviera a su estado primigenio, avalan lo que digo. No obstante, he de confesar que me produce cierto estupor que la espuma que flotaba ayer por las aguas de nuestro despreciado río, causaran tanto revuelo. Según informaba el SOS Rioja, Policía Local de Nájera, Guardia Civil, Agentes Forestales de la Dirección General de Medio Natural y Confederación Hidrográfica del Ebro, estuvieron valorando, estudiando y tomando muestras de dicha espuma, y los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia al momento. Esta reacción sería absolutamente lógica si dicho vertido fuera un caso aislado, y los najerinos cumpliéramos con las normas cívicas del buen ciudadano. Pero no es así. Y todos lo sabemos. Nuestra depredadora alcaldesa, “que no fue informada oficialmente del suceso”, se limitó a decir: “que la captación no había tenido ninguna afección para la red de abastecimiento, por lo que no había ningún riesgo para los vecinos”. Ni lo condenó, ni anunció medidas ejemplarizantes contra la empresa que había hecho el vertido. Y no lo hizo, porque el Ayuntamiento que preside lleva más de siete años vertiendo las aguas fecales del casco antiguo directamente al río. Y eso, queridos najerinos, la incapacita para exigirle a otros que hagan lo que no hacemos nosotros mismos. ¡A ver si los medios de comunicación se hacen eco de este escrito!

miércoles, 7 de enero de 2015

Que la evidencia es muy obstinada.


    Nuestros gobernantes mienten más que hablan. Siempre andan manipulando la realidad. Pero la evidencia es muy obstinada. Desde que idearon llevar a cabo las obras del “corral de vacas” en el Alcázar de Nájera están desvirtuando la realidad para no asumir que se han equivocado. Nada más comenzar las obras de acondicionamiento quedó en evidencia que esto es un error monumental. Lo primero que ocurrió, debido al tránsito de camiones pesados por el Castillo, fue el desprendimiento de varias piedras de la muralla de la primera era, y de una peña rocosa que se va a caer entera sobre el camino que va del Pasomalo a las Peñas. Y poco después, el levantamiento de varias tumbas con sus correspondientes esqueletos y lápidas del viejo cementerio. Ahora dicen que “de los viejos graneros y cuadras que había en la zona sólo queda uno, que tiene uralita en la cubierta. La empresa y el Ayuntamiento han señalado que ese derribo se tendrá que realizar en presencia de una empresa especializada en la retirada de ese tipo de productos, que resultan muy peligrosos para la salud. Una vez eliminados todos los edificios que ocupaban las cuadras, el espacio quedará despejado y ajardinado”. Cosa que es absolutamente falsa, ya que la víspera de Navidad, un equipo de especialistas en manipular el amianto vino a nuestra ciudad en una furgoneta a desmontar las uralitas que había en el corral abandonado, y, después de ponerse los buzos, los guantes, las botas, las máscaras y todo lo demás, procedieron a quitarlas del tejado. Pero, para sorpresa de propios y extraños, las dejaron allí apiladas, tal y como demuestra la fotografía, en lugar de llevárselas. Pero no termina aquí la falsedad. La realidad es que quedan varios edificios sin derribar, y uno de ellos no es de propiedad municipal, ya que la dueña no se lo ha vendido. Este, y no la existencia de uralitas en el tejado, es el verdadero motivo de que las obras estén paradas en la actualidad.

lunes, 5 de enero de 2015

Carta (colectiva) a los Reyes Magos.


Queridos Cantores. Este año vamos a hacer algo diferente para esta noche tan especial, cual es la “Noche de Reyes”. En vez de colgaros lo que yo les pediría, dejo la página abierta para que cada uno de vosotros cuelgue su deseo para este 2015. Solo os pido un poco de seriedad, y no perder las formas. ¿De acuerdo? Pues ahí va el mío: ¡Yo pido que nunca más se tengan que suicidar doce mil españoles anuales en defensa propia!

sábado, 3 de enero de 2015

También es de Nájera.

Fotografía del diario La Rioja.

    La primera riojana de este año 2015 se llama Daniela, y nació en el Hospital San Pedro de Logroño a las 8’45 de la mañana del Año Nuevo. Sus padres, Álvaro y Almudena, son vecinos de Villamediana, y ya tenían un hijo de 9 años, llamado Álvaro, como su padre. La pequeña Daniela nació con un peso de 3,050 kilos, y una altura de 48,5 centímetros, y la madre, aunque cansada, se encontraba de maravilla. Daniela vivirá en Villamediana, junto a su hermano Álvaro, y sus padres Álvaro Ausejo y Almudena Zapatero, pero he de decir que por las venas de la pequeña Daniela corre sangre najerina, ya que su madre, Almudena Zapatero Rivero, es hija de unos najerinos muy queridos y, además, buenos Amigos míos: Javier Zapatero López, y María Luisa Rivero Bajo. Así que, lo siento por los de Villamediana, pero Daniela también es de Nájera. ¡Felicidades a todos!

jueves, 1 de enero de 2015

BILLETES TINTADOS


Hace algún tiempo apareció publicada en la sección local del periódico La Rioja la noticia de la condena de tres años de cárcel a un timador que había estafado a un matrimonio riojano mediante la conocida añagaza de los billetes tintados. Se trataba de una de esas historias que se leen con incredulidad, porque cuesta creer que en pleno siglo XXI sucedan cosas así y aún haya gente viviendo en la inopia, sin enterarse de esos fraudes que se repiten tan asiduamente que parecen una extravagancia de personas que no leen los periódicos ni ven los noticiarios de la televisión para enterarse de lo que pasa en el mundo. Pero no paró ahí la cosa. Apenas unos días después, el periódico volvió a la carga para dar cuenta de que en Logroño y Calahorra habían tenido lugar otras estafas, utilizando en esta ocasión el señuelo de los boletos premiados cuyo supuesto poseedor, por alguna razón que a cualquiera que no sea un iluso pondría inmediatamente en guardia, necesita cobrar con urgencia y rebajando la cuantía del premio. / De estas noticias sorprenden dos cosas. Una es la habilidad de los estafadores para poner en pie historias burdas y disparatadas con las que algunas personas se dejan engatusar como niños. La otra son las elevadas cantidades de dinero que las potenciales víctimas entregan por las buenas a unos desconocidos. Estamos padeciendo una crisis económica de dimensiones desconocidas, y algunas almas cándidas no dudan en correr a la sucursal bancaria más próxima y retirar un dinero que les habrá costado años de sacrificios y privaciones reunir. Y todo para dárselo a unos tipejos que se lo van a birlar por todo el morro después de haber pulsado eficazmente una cuerda que siempre funciona en estos casos: la codicia. / Pero ahora quiero volver de nuevo al timo mencionado al principio, dado que contiene varios ingredientes que lo hacen particularmente grotesco hasta convertirlo en una de esas historias que ponen los dientes largos a un escritor. «Tres años de cárcel por estafar 90.000 euros con el timo de los billetes tintados», rezaba el titular. Le sucedió, según exponía el periodista que se hacía eco de la noticia, a un matrimonio vecino de uno de los pueblos del entorno metropolitano de Logroño. El marido era un promotor inmobiliario, lo que constituye el primer dato jugoso de la historia. El segundo se refiere al perfil del timador, un vivales que parece sacado de una novela picaresca del Siglo de Oro, una suerte de redivivo Lazarillo de Tormes con mucha labia y modales exquisitos, apoyado en una puesta en escena aderezada con abundantes dosis de fina observación sicológica. / Un día de finales de noviembre de 2009, el vivales se presenta en la localidad de la víctima, junto a otra persona sin identificar, haciéndose pasar «por el acompañante del hijo del ministro de Hacienda de Gabón» (¡Qué imaginación tan depurada!). Acude a la obra donde se encuentra el incauto y le manifiesta su interés por adquirir nada menos que cinco de esos bonitos chalés que está construyendo (Normal. Si pretendes metérsela doblada a alguien, tienes que excitar su avaricia planteando las cosas a lo grande). Imagino la cara que pondría el pardillo, una mezcla de estupor, incredulidad y alborozo ante su repentina buena suerte. Para que la trola resulte convincente, el vivales le asegura «que dispone de bastante dinero procedente de las ayudas del Gobierno francés a Gabón». O sea, que se muestra sin tapujos como un pillastre que maneja supuestamente, con desenvoltura harto sospechosa, unos fondos desviados de forma irregular de las llamadas «Ayudas al Desarrollo»: ambiguo concepto con el que los países ricos tratan de acallar su mala conciencia hacia los varados en la miseria sin horizontes de ese otro conglomerado de países que integran el denominado Tercer Mundo. La carencia de escrúpulos que muestra el promotor en lo tocante al origen delictivo del dinero aportado (supuestamente) por el Gobierno francés debe constituir para el vivales la prueba irrefutable de que se halla ante alguien de su misma calaña. / El relato periodístico escamotea detalles que darían viveza a la historia, como la nacionalidad del timador y su cómplice, el color de su piel o si hablaban un castellano con acento extranjero o de Valladolid. Tampoco nos revela nada sobre el constructor, pero quiero imaginar a éste como un hombre de mediana edad, un juntaladrillos venido a más de esos que surgieron como chinches en la España del felipato o en la de los pelotazos inmobiliarios que proliferaron durante la gobernación de Aznar y Zapatero; un integrante de esa horda de pequeños y medianos constructores que edificaron viviendas a espuertas, mientras sobornaban sin escrúpulos a alcaldes y concejales de urbanismo; sujetos que exhibían rolex de oro en la muñeca derecha (¡sí, en la derecha!), conducían coches de alta gama y se aficionaron a jugar al golf. O sea, unos horteras insufribles cuya única ambición era hacer dinero fácil para derrocharlo después de forma estrafalaria; tipos que no habían leído un libro en su vida y que de los periódicos sólo hojeaban con fruición la sección de deportes. / Ganada hábilmente la confianza del matrimonio, la esposa del constructor acude a la vivienda que ella y su marido habían proporcionado a los timadores, y allí éstos le aseguran que «podían crear billetes solapándolos con otros de curso legal y aplicándoles unos reactivos químicos». La mujer actúa aquí como la Eva bíblica, que primero mordió la manzana y luego se la dio a probar a Adán. Tras varias demostraciones a modo de números de magia, el vivales y su compinche consiguen que sus víctimas les entreguen 90.000 euros para obtener otros 180.000 por el mismo procedimiento (¡además de codiciosos, ignorantes!). Luego desaparecen con el botín sin dejar rastro. // Si algunos jueces tuvieran más sentido común del que a menudo manifiestan, deberían haber metido en la trena también al matrimonio. Ambos acreditaron de sobra que estaban cortados por el mismo patrón que sus estafadores.
Demetrio Guinea