En los tiempos de los que os voy a hablar hoy, en nuestra ciudad existían dos clases de monjas: “las del Hospital”, que eran las de Nuestra Señora de La Piedad, que podían salir y entrar cuando quisieran, y “las cerradas”, que eran las del convento de Santa Clara, que no podían salir para nada. Pues bien. El arco que hoy se encuentra en la zona verde del Hogar de Personas Mayores, junto al Puente de San Juan de Ortega, es el mismo que el de la fotografía. Y no dejo de preguntarme si no pertenecería en aquellos tiempos a las “monjitas cerradas”. Lo que sí sé a ciencia cierta, es que lo que hoy es el Grupo de viviendas Rey Don García, era la huerta de las “monjitas cerradas”, porque la llevó durante muchos años mi abuela Hermenegilda, esposa de mi abuelo Eusebio, sacristán de las mismas. La huerta llegaba desde las viviendas de Avda, de La Rioja, número 10, hasta las de Gonzalo de Berceo, y lindaba con otra, que es donde estaba ubicado el arco, que si mal no recuerdo, la llevaba el señor Marijuán, el padre de mi amigo Aurelio. Esta ocupaba el espacio de lo que hoy son las viviendas de la Calle Alameda. De ahí mi pregunta: ¿Podría ser el conocido como arco, la primigenia puerta de las “monjas cerradas”? Lo que no es, en modo alguno, tal y como he visto en internet cuando buscaba información sobre la clarisas, la Puerta del Huerto de Santa María La Real.
domingo, 2 de agosto de 2020
¿Puerta de la huerta de las monjas cerradas?
viernes, 31 de julio de 2020
¿Por qué a nuestros gobernantes les preocupa mucho más el pasado que el futuro?
Los decorados de los espectáculos medievales están muy bien cuando las ciudades gozan de buena salud social y económica, pero no lo están cuando las ciudades están muertas, como es el caso de la nuestra. Yo no me imagino a un difunto dentro de una caja de muertos, tocado de sombrero de copa, con un clavel en el ojal de la chaqueta del traje, y un puro habano en la boca. Nuestros gobernantes se desviven por dar a conocer nuestra ¿historia? pretérita, pero no hacen nada, empero, por escribir la futura, intentando solucionar el proceloso presente y planificando el incierto e inquietante futuro. Nuestra ciudad tiene atractivos turísticos importantísimos, a pesar de los políticos, y éstos, lejos de mimarlos y fomentarlos, los abandonan abyectamente a su suerte. Podría citaros decenas de ejemplos; pero en esta ocasión quiero centrarme solamente en el infame estado de la subida al Alcázar, y en otra posterior, del ignominioso abandono del propio Alcázar. Si no fuera porque los Amigos de la Historia Najerillense convocan todos los veranos la “Noche de Historia y Estrellas”, las malas yerbas nos impedirían el acceso a esta importantísima y valiosa zona.






