
El Ayuntamiento de
Nájera, para arreglar el desaguisado que hicieron a finales de Enero en el
camino que va desde el tercer puente hasta la pirámide, cuando tuvimos la
última crecida, ha tenido que hacer una vía alternativa entre la plaza de toros
y el puente del muelo. En aquella ocasión, las aguas del fiero Najerilla
buscaron el espacio que siempre tuvieron: la ribera del Parque Natural -zona
inundable, para más señas-, y se llevaron la tierra, los escombros y las
piedras postizas que a través de los años se han ido depositando junto al
gavión que yo he conocido allí toda mi vida. Y nuestros gobernantes, que ya
tenían en mientes llevar a cabo la escollera de Ciudadanos, enviaron una pala
excavadora a ganarle terreno al camino para depositar entre éste y el río unas piedras gigantescas. En la operación, la pala rompió el gavión, y la tierra del
camino cercana al río fue desprendiéndose, dejando relativamente estrecho el
camino. Parece ser que estos señores desconocen -o se les ha olvidado- que
desde el extinto “Molino del Rojo”, hasta el “Pozo la Farola”, atravesando el
Camping El Ruedo, el Paseo y las choperas, existían unos enormes muros de
hormigón de muchas toneladas, que hacían de muros de contención, para
salvaguardar de las crecidas las casas baratas y las escuelas. Y donde hoy
están ubicadas las piscinas municipales, el aparcamiento, el Parque Infantil y
el Hotel San Fernando, existían choperas encajonadas por un muro alto de piedra
y tierra, y dos muros kilométricos de bloques de hormigón. Uno que iba desde el
Paseo de San Julián hasta “La Playa” -hay centenares de fotografías que dan fe
de ello-, y el otro, desde el Paseo hasta donde actualmente está la Pasarela. Así
que, como pueden ver, intentar encajonar, moldear o desbravar el río Najerilla
a su antojo, nos puede dar una desagradable sorpresa.
